De Kong Lor a Don Khon (Laos)

sábado, 21 de febrero de 2015

A las siete de la mañana, cada día, el autobús que llegó la tarde anterior a Kong Lor emprende el camino de regreso a Vientián. Se mueve despacio por la calle principal de la aldea, pitando cada poco para que los posibles viajeros despistados salgan de sus casas y se suban.Kong Lor, LaosKong Lor, LaosKong Lor, Laos

A nosotros nos ha servido para llegar hasta la carretera 13 (40.000 kips, unos 4,40€), donde el autobús toma el camino hacia el norte. En el pueblo que hay en el cruce hemos desayunado tranquilamente nuestra ya habitual sopa de fideos con pollo (20.000 kips, unos 2,20€) y a eso de las diez hemos parado a un bus que iba hasta Savannakhet (65.000 kips, unos 7€). Nuestro destino final era Pakse, y Savannakhet está a mitad de camino. Pero hemos pensado que sería más fácil encontrar un autobús hasta Pakse una vez estuviéramos en una ciudad grande que esperar al autobús correcto en aquel lugar.Savannakhet, Laos

En Savannakhet, efectivamente, hemos parado justo al lado del autobús de Pakse, que ha salido a las dos de la tarde (50.000 kips, unos 5,50€). A las seis hemos llegado a Pakse y nos hemos quedado en el primer hotel que hemos visto, el Champa, que es tan cutre como económico.entre Savannakhet y Pakse, Laos

Nada más levantarnos hemos contratado el viaje hasta la isla de Don Khon en el hotel (9,50$) y a las 8:15 estábamos subidos a la furgoneta que nos ha llevado hasta Nakasong, un pueblecillo en la orilla del Mekong desde donde salen las barcas para ir a la popular isla de Don Det y a la (algo menos popular) isla de Don Khon. En Nakasong no hay gran cosa, dos cajeros automáticos “fuera de servicio” y unas cuantas tiendas donde cambian euros o dólares con tasas bastante elevadas. En el embarcadero le hemos enseñado nuestros billetes al empleado y nos ha dicho que no reconocía la compañía, que no podíamos subir al barco con eso. Con todo el sol de las once de la mañana cayendo en mi cabeza he regresado a la estación de autobuses y, afortunadamente, he encontrado al conductor que nos había llevado hasta allí. Le he explicado el problema y ha escrito algo en laosiano en el billete. Al regresar al muelle se lo he enseñado al de los tickets y el tipo, con una mueca, nos ha dado pases para el barco. La pequeña embarcación cargada de mochilas se ha puesto en marcha y en unos cuarenta minutos de travesía por el río Mekong hemos llegado a la isla de Don Khon, el lugar en el que pasaremos los próximos dos días.entre Pakse y Nakasong, LaosNakasong, Laosentre Nakasong y Don Khon, LaosDon Khon, LaosDon Khon, Laos

Nota: todos los precios detallados (excepto los del alojamiento) son por persona.

Una cueva llamada Kong Lor

jueves, 19 de febrero de 2015

Antes de salir de España planificamos el viaje y dejamos dos días “sin marcar” para llegar desde Vientiane al sur de Laos. Aunque no vimos nada en internet que nos pareciera demasiado interesante, era necesario hacer alguna parada antes de llegar a Si Phan Don, en el extremo sur de Laos (más conocido como las 4000 islas). La distancia de Vientiane a Don Khon, la isla a la que queremos ir, es de 820 km. Y en Laos cada kilómetro cuenta como dos o tres…Kong Lor

Y así es como nos plantamos en la cueva de Kong Lor, que divide en dos partes casi iguales el viaje y además es un destino inesperadamente impresionante. Kong Lor (o Kong Lo) es una pequeña aldea que se encuentra en un valle rodeado de montañas, junto al río donde se bañan los aldeanos al atardecer. El valle está cubierto por arrozales y plantaciones de tabaco. Aun está bastante inexplorado y solo hay cuatro o cinco guesthouses, bastante decentes, baratos y (casi todos) con WIFI.la hora de la ducha en Kong Lor

El motivo por el que los turistas venimos hasta aquí, y por el que este lugar tiene el potencial/riesgo de crecer como destino turístico es la Cueva de Kong Lor. Escribo cueva con ce mayúscula porque esta lo merece. Tiene siete kilómetros de largo, y en algunos lugares cien de ancho y casi tantos de alto. Y además es una cueva con río dentro. Está en un parque natural al que se llega caminando desde la aldea. Hay que pagar para entrar al parque (unos 0,20€) y para contratar una barca de motor para recorrer la cueva (unos 10€ por la barca y 1€ por persona, o sea, nosotros pagamos 12€). En la misma taquilla te dan una lámpara de minero y el barquero te guía hasta la boca de la cueva, donde te subes a la barca y comienza el periplo. Todo el trayecto se hace a oscuras, con el ruido del motor en los oídos y los puntos de luz de las lámparas en los techos y paredes. Salvo un tramo en el que se camina por una sección seca con estalactitas, estalagmitas y un pequeño altar con ofrendas a Buda. Al cabo de una hora salimos por el otro lado de la montaña, a otro valle en el que hay una aldea. Paramos allí una media hora y regresamos, cruzando la cueva otra vez con la boca abierta, hasta el otro lado.cueva de Kong Lor cueva de Kong Lor cueva de Kong Lor cueva de Kong Lor cueva de Kong Loral otro lado de la cueva de Kong Lor cueva de Kong Lor

Junto a la cueva hay una pequeña playa en la que te puedes dar un baño y relajarte un rato antes de regresar al pueblo, donde no hay nada más que hacer. Nosotros pasamos casi una hora allí hablando con un matrimonio estadounidense que vive en Hanói. Unos tipos muy majos, con mucho mundo y más vitalidad. cueva de Kong Lorcueva de Kong Lor

Información práctica: desde hace un año hay carretera (decente) y autobús directo desde Vientiane (sale a las 10:00, tarda 7 horas y media y cuesta 100.000 kips, con recogida en el hotel). En Kong Lor el autobús nos dejó en un guesthouse donde la habitación cuesta 50.000 kips (unos 5,50€) y tiene WIFI en el restaurante. Nosotros nos quedamos en el Phounsouk Guesthouse, a 100 metros de distancia del primero “caminando hacia Vientiane”. No tiene WIFI, pero la habitación es grande, limpia y los dueños son muy amables (60.000 kips, unos 6,50€).bus Vientiane-Kong Lor Phounsouk Guesthouse, Kong Lor

A la cueva se puede ir caminando desde el pueblo (un kilómetro más o menos). Conviene llevar crema solar (si quieres darte un chapuzón en la playa, en la cueva no hace falta), repelente de mosquitos y calzado de goma resistente para poder caminar por el agua y no clavarte rocas. Si llevas chanclas sueltas se las puede llevar la corriente. Nosotros usamos unos zapatos tipo Crox que compramos en el mercado nocturno de Vientiane por unos 3€ cada par. Perfectos.

Próxima aventura: como llegamos de Kong Lor a las 4000 islas.

Vientiane, donde el tiempo (casi) se paró

martes, 17 de febrero de 2015

Pues al final hemos pasado en Vientiane dos días y medio. Aproximadamente un día más de lo que queríamos quedarnos y quizás algo más de lo que la ciudad merece.Vientiane, Laos

Pero, estando en el ecuador del viaje, hemos pensado que Vientiane es un buen sitio para descansar un poquito y coger fuerzas para seguir caminando con actitud positiva en lo que nos queda, que no es poco.Vientiane, Laos

Vientiane ha cambiado muy poco desde que la visité por primera vez, hace ya seis años. Sigue siendo una ciudad que no madruga, que no tiene prisas y que parece, en definitiva, una aldea más que la capital de un país. Sin embargo he notado dos cambios bastante grandes. Por un lado ya no hay socavones traidores en las aceras (o alcantarillas peligrosas sin tapadera). El otro cambio, aún más claro, es en el paseo del río. Hace seis años este era un camino polvoriento lleno de terrazas en las que se podía cenar viendo el atardecer sobre el río. Pero ya no hay terrazas. Han transformado el lugar en un parque bastante agradable donde los locales salen a montar en bicicleta o correr. Además allí  se monta un bullicioso mercado nocturno, supongo que siguiendo el ejemplo de Luang Prabang.Vientiane, Laos Vientiane, LaosVientiane, Laos

En cuanto a referencias turísticas, está Patuxai, al que le dedicamos este vídeo, un par de templos no excesivamente interesantes y el centro de visitantes de COPE Laos. COPE es una ONG que se dedica a la rehabilitación de personas con deficiencias físicas. En Laos la cantidad de personas que han perdido miembros en accidentes es muy grande. Hay que recordar que gran parte del país aún tiene una alta concentración de minas y artefactos sin explotar. Con demasiada frecuencia alguien, normalmente un campesino arando la tierra o un niño jugando, toca o pisa una. Como estos accidentes se producen en áreas rurales pobres las personas afectadas, si sobreviven, no tienen recursos para pagar la terapia, prótesis y rehabilitación. De ahí la necesidad de organizaciones como esta, a la que quiero hacer algo de publicidad en este blog dedicándole la entrada. El centro de visitantes es un edifico pequeño con una gran cantidad de información sobre los bombardeos que sufrió el país entre los años 1964 y 1973 (bombardeos efectuados por las Fuerzas Aéreas de los EEUU) y sobre las zonas más afectadas. También hay testimonios de víctimas en video, audio, imágenes y algunos dibujos de niños que sufrieron los bombardeos o sus consecuencias en primera persona. Un lugar tan espeluznante como necesario.

COPE Laos, Vientiane COPE Laos, Vientiane COPE Laos, Vientiane COPE Laos, Vientiane

Y mañana nos vamos para Kong Lor, a meternos en una cueva.

Vang Vieng, hay alternativas

sábado, 14 de febrero de 2015

Como dije ayer, las ofertas de ocio en Vang Vieng han evolucionado en los últimos años. Quizás tenga que ver con el incremento de turistas asiáticos, sobre todo de Corea del Sur. Hoy hemos hecho uno de los tours de un día más populares. A las 8:30 hemos salido del centro de Vang Vieng en songthaew (una camioneta con bancos detrás). En el grupo éramos dos indios, cuatro o cinco laosianos (supongo que será porque hoy es sábado), otros tantos tailandeses y unos veinte coreanos, todos muy jovencitos.

En el viaje hasta la primera escala nos hemos hecho amigos de una pareja coreana. Nos han explicado que en Corea hay muchos programas de televisión dedicados a Laos y que por eso es un destino tan popular para ellos. Eso explica que los rótulos y cartas de muchos hoteles, restaurantes, agencias de viajes o tiendas de alquiler de motos estén en coreano. Misterio resuelto.songthaew  en Vang Vieng

A unos veinte kilómetros de Vang Vieng hemos caminado media hora para llegar hasta la entrada de una cueva por la que pasa un río. Y hemos hecho tubing (sí, lo del flotador gigante de los borrachos) media hora dentro de la cueva. Además del flotador te dejan una linterna de esas que se ponen en la frente para ver en el interior. Una experiencia muy divertida e interesante.Vang Vieng Vang ViengVang ViengVang Vieng

Hemos almorzado abundantemente y luego hemos caminado un poco más para llegar a la cueva del elefante.cueva del elefante, Vang Vieng

Luego hemos subido otra vez al songthaew para acercarnos un poco a Vang Vieng y coger los kayaks, en los que hemos hecho el resto del camino hasta el pueblo. Aquí ha sido muy útil haber hecho nuevos amigos, porque ellos tenían fundas sumergibles para los móviles y nos han sacado fotos remando.Vang Vieng Vang Vieng Vang Vieng

Bajando el río, ya llegando al pueblo, nos hemos encontrado con los bares referidos en la entrada anterior, y con los tubingneros. Aunque los bares no eran muy ruidosos ni los tubingneros muy numerosos. Parece que, efectivamente, los problemas con el desmadre extremo ya no son tan graves en Vang Vieng.Vang Vieng

A eso de las tres de la tarde hemos llegado al pueblo, con la retina llena de imágenes inolvidables y los brazos algo doloridos.

Y mañana salimos para Vientiane, la capital de Laos.

Nota: el tour lo hemos hecho con Namthip Tours (están al lado de donde se alquilan los flotadores gigantes en Vang Vieng, no tiene pérdida). Cuesta 90000 kips por persona con todo incluido (unos 10€). Muy recomendable.Vang Vieng

Vang Vieng, lo que hace la Lonely Planet

viernes, 13 de febrero de 2015

Vang Vieng es un pueblecillo laosiano más. Un lugar pequeño, relajado. Una aldea en donde los locales dedicaban la vida a cultivar arroz y a pescar en el río. Lo normal.Vang Vieng, Laos

Pero este pueblo reunía una serie de características que lo hacían especial. Por un lado se encuentra en un valle llano, rodeado de espectaculares montañas kársticas. Por otro lado está entre Luang Prabang y Vientiane, las dos ciudades más importantes de Laos, en un sitio estratégico para hacer una parada de una noche en el largo viaje entre esos dos lugares.Vang Vieng, Laos

Y era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera que el río que pasaba por allí reunía las condiciones perfectas para bajarlo tranquilamente subido en un flotador gigante. Posiblemente esa misma persona pensó que sería más atractivo el paseo si pusiera bares con música a todo trapo en las orillas del río. Poco tardó, supongo yo, en darle más marcha al asunto vendiendo metanfetamina y batidos de marihuana u opiáceos. Y no creo que tardara mucho la Lonely Planet en hacerse eco de este montaje y alentar a la chavalería a venir, alegando que hacer tubing (lo del flotador) en Vang Vieng es un rito de paso fundamental del circuito mochilero del sudeste asiático.Vang Vieng, Laos

Y, naturalmente, la cosa se desmadró. Cuando yo pasé por aquí en 2009 estaba bastante mal (segunda parte de esta entrada y primer párrafo de esta), pero aun no había llegado lo peor. En las orillas del río se multiplicaron los bares que ponían la cerveza barata, la música a todo trapo y atracciones como trampolines o cuerdas para que los turistas se tiraran al río desde alturas poco recomendables cuando el fondo está lleno de rocas cerca de la superficie (sobre todo en la temporada seca). En el año 2011 se reportaron 27 turistas muertos, ahogados o por colisión con rocas. Nunca sabremos cuanto se partieron un brazo, pierna o fueron hospitalizados por intoxicación etílica, anfetamínica o de hongos mágicos. Lo que si sabemos es que en 2012 las autoridades tomaron cartas en el asunto. Cerraron casi todos los bares del río, dejando abiertos el que pertenece al jefe de la policía local y tres o cuatro más de amiguetes. También tomaron medidas y los batidos de drogas desaparecieron de las cartas de muchos restaurantes. Así que el pueblo se tranquilizó un poquito. Hoy en día hay la cantidad de neo-jipis drogados es bastante moderada y existen alternativas bastante interesantes al tubing-borrachera, como la que hicimos nosotros y que relataré en la próxima entrada.Vang Vieng, Laos

Unos días en Luang Prabang, Laos

Luang Prabang, Laos Luang Prabang es uno de esos lugares en los que uno pierde la noción del tiempo al día siguiente de llegar. Es una ciudad de apenas ochenta mil habitantes. El centro urbano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la gran cantidad de templos budistas maravillosos que se alternan con casas y mansiones coloniales (de cuando Laos era colonia francesa). Luang Prabang está en la confluencia del río Nam Khane con el Mekong y la ciudad es fácilmente caminable en un día… o medio. Pero hay situaciones que nos lían fácilmente. Y nos dejamos liar. En un templo un novicio quiere practicar inglés y nos sentamos a charlar con él. Una exposición de fotografías de monjes meditando nos hace “perder” una hora. Alguien nos cuenta que al amanecer los monjes salen en procesión a recoger las ofrendas de los creyentes. Tú puedes alegar que eso pasa en todas las ciudades y pueblos del sudeste asiático, pero ese alguien nos puede decir que no es igual, que en Luang Prabang es especial. Y decidimos quedarnos un día más para verlo. Y eso hace que uno viva otro día en Luang Prabang, con todas sus fases.

Al amanecer los monjes salen de los templos a recoger alimentos y bendecir a aquellos que se los dan. Desafortunadamente este ritual se ha vuelto tan popular entre los turistas que la cantidad de gente sacando fotos, algunos incluso con flash, entorpece el paso de los monjes. Nosotros tratábamos de verlo y fotografiarlo desde lejos, como aconseja el sentido común, pero no pudimos dejar de sentir vergüenza ajena e incluso algo de ira contra los que estorbaban.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Por la mañana las calles se van llenando de turistas y puestos de zumos y bocadillos a medida que sube la temperatura. Las callejuelas son el mejor refugio para las horas de más calor. La sombra de los árboles frutales rebaja la temperatura y nos permite seguir caminando y descubriendo templos y rincones.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Al caer el sol comienzan a colocarse los puestos del mercado nocturno en la calle principal. Desde las faldas del monte Phu Si se puede disfrutar del ajetreo de las tenderas montando sus carpas rojas o azules y colocando el género que luego bajamos a ver y desear. El regateo aquí es un arte en el que no somos muy duchos, pero no es necesario, pues los precios son altos para ellos y bajos para ti, de modo que aunque no sepamos regatear cualquier negociación termina con un win-win.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, LaosLuang Prabang, LaosLuang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Ya de noche regresamos al guesthouse y, si tenemos suerte, es el día en que la sobrina de la dueña cumple 17 años. El guesthouse está de fiesta y la dueña, vestida de gala, nos ofrece vino, pinchos, pasteles y tarta de cumpleaños. Y así termina un día, o la mezcla de muchos días, en Luang Prabang.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos