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Serbia a vista de correcaminos

martes, 9 de agosto de 2011

señoras en el mercado de Szeged (Hungría) Día de paliza turística de nivel superior. Por la mañana he vuelto a empaquetar todos los bártulos, desperdigados por la habitación y a las 10:10 estaba en el autobús (3€) a Subotica (Serbia) habiendo tenido tiempo para dar una vuelta por el mercado local, que está al lado de la estación. La distancia entre Szeged y Subotica es solo de 45 Km., pero hay una frontera que cruzar. Y mientras Serbia no entre en la EU esta será una frontera de las de verdad, con sello para estrenar mi nuevo pasaporte y todo. En el bus he estado charlando con una pareja de polacos que también van a ir al festival de Guča y hemos intercambiado teléfonos para quedar allí.

Subotica (Serbia) Cerca de las 12 estaba en Subotica. Las amenazantes nubes que cubrían el cielo habían desaparecido y el sol reinaba en solitario. He hecho el tour completo de pueblo en menos de dos horas, con tiempo para tomarme una limonada (0,70€) en una terracita muy agradable en la calle Dure Dacovica con al sensación de estar en París (ciudad que no he visitado nunca, pero sale en muchas pelis). Música relajante, gente tomando sus cafés en las varias terrazas y hablando bajito, árboles dando sombra… En fin, antes de eso he visto varios edificios Art Decó, que es como el Modernismo pero con colores más horteras. Una sinagoga ruinosa, calles peatonales y plazas y fuentes que invitan al sosiego. Y también, claro, he paseado por el mercado local. Por cierto, ojo a la foto de como venden el papel higiénico aquí (la tasa de cambio es 100 a 1, o sea, 9 dinares son 9 céntimos de euro). En general Subotica me ha parecido un sitio estupendo. He vuelto a la estación de autobuses con tiempo para comerme un bocata que he comprado esta mañana en Szeged y coger el bus de las 14:00 a Novi Sad.SuboticaSuboticaSubotica Subotica

Novi Sad A las 15:30 estaba en Novi Sad con la duda de si hacer el esfuerzo de patear hasta en centro y ver la ciudad o pasar de todo y coger el siguiente bus a Belgrado. La amplia avenida que lleva al centro de Novi Sad no invita mucho al visitante, los edificios que la rodean parecen haber ganado premios de arquitectura deprimente. Como si los hubiera diseñado Le Corbusier en un día de lluvia en invierno. Pero creía recordar que me habían dicho que este sitio merecía la pena. Así que he dejado la mochila gorda en una consigna y me he puesto a andar por la mencionada avenida mirando al suelo para no llorar. Afortunadamente el centro es otra cosa. He cogido un mapa en la oficina de turismo y he dado una breve vuelta llegando hasta el Danubio para ver el castillo que hay al otro lado (sin cruzar) y presentar mis respetos al río. También, obviamente, me he pasado por el mercado local, con tiempo para comprar unos plátanos a 0,70€ el kg. y todo. Novi Sad no me ha gustado tanto como Subotica, pero tengo que decir que la distancia a la estación es mayor, por lo que apenas he tenido tiempo de echar un vistazo, y que a estas horas hacía más calor y yo estaba más cansado. A las 17:50 estaba en otro autobús.

Novi SadNovi Sadla calle no se qué de Novi Sadentre Novi Sad y Belgrado

hostal Pop Art, Belgrado A las 19:15 he llegado a Belgrado. He encontrado sitio en el hostal Pop Art, justo enfrente de la estación. La decoración del lugar, así como la contraseña del wifi (andywarhol) hacen honor al nombre. Es un hostal que solo lleva unos meses funcionando y es de los mejores en los que he estado nunca; limpio, moderno. Muy chiquitín, eso sí. La cama en la habitación de 8 cuesta 15€, pero te dan un té o café de bienvenida con unos crepes locales y, más importante, toallas. Me he dado una más que necesaria ducha y me he puesto a caminar hacia el centro con una pareja de polacos que disfrutan de su última noche de vacaciones. Ellos se han ido a cenar en un restaurante del Barrio Bohemio y yo me he acercado hasta la fortaleza. No he llegado hasta arriba del todo, pero he disfrutado de unas vistas nocturnas bastante interesantes sobre la ciudad y de una exposición fotográfica sobre la nueva Rusia que hay en el parque que rodea a la fortaleza.residencia de la princesa Ljubica, BelgradoBelgrado

Quería haber cenado algo, pero los pocos sitios que me he encontrado a la vuelta estaban cerrando y me he conformado con un par de plátanos (de los de Novi Sad) en el hostal. Solo he recorrido 230 Km. hoy, pero me he acostado con la sensación de haber visto media Serbia en diez horas.

Nota espoiler: no he llamado a los polacos del bus durante mi estancia en Guča, de hecho no me he acordado de ellos hasta que me he puesto a transcribir esta entrada. Si estais leyendo, perdonadme.

Día de descanso en Szeged

lunes, 8 de agosto de 2011

Según el plan original y oficial hoy tenía que entrar en Serbia. Pero creo que me merezco un día de descanso y reorganización. Ya que voy a necesitar tanta energía como pueda para sobrevivir a esta semana (es un hecho, estoy transcribiendo esto con una semana de retraso :D ). Así que he pagado otra noche en la residencia y he dedicado el día a transcribir las entradas anteriores de este blog, ordenar fotos y estudiar horarios de autobuses y mapas para los próximos días. He salido de la residencia un total de tres veces.

desayuno cerdito en SzegedSzeged

A las 9:30 he ido a desayunar a una terracita del centro donde me he comido el gracioso bocata que podéis ver en la foto. He dado un paseo por el centro y la ribera del Tisza (el mayor afluente del Danubio). El astro sol dándolo todo, 36º marcaba un termómetro.Szeged ese soy yo en Szeged

A las 14:00 he vuelto a salir para comer y dar otro paseo que me ha llevado a la estación, donde he aprovechado para preguntar por mis autobuses de mañana (ya lo había visto en internet, pero prefiero asegurarme).

todas las columnas son distintas, SzegedArt Nouveau en Szeged

Al atardecer, sobre las 20:30, he vuelto a salir y me he encontrado con un cielo nublado y un viento fresquito. Al rato ha empezado a llover y me he refugiado en un barecillo de kebabs a cenar. Al terminar de cenar seguía lloviendo, así que me he vuelto a encerrar en la habitación.SzegedSzeged

A pesar de lo perezoso del día creo que me he hecho una buena idea de lo que es Szeged y a la vez he sido capaz de publicar tres entradas en el blog que me acercan bastante al “directo real”, ya solo llevo cinco días de retraso.

Nota: hoy es Lunes 15. El Festival de Guča, del que ya hablaré cuando llegue el momento, me ha hecho perder toda la ventaja y ahora mismo llevo 7 días de retraso con respecto a la realidad. Ustedes disculpen.

Györ - Szeged

domingo, 7 de agosto de 2011

montaña humana, mi pierna izquierda está abajo Resacón en Györ. Sobre las nueve el campamento ha comenzado a abrir los ojos. Rutina, desmontar el campamento por última vez, desayuno estándar… bueno, Katie y Emily se han lanzado ya de buena mañana a por la cerveza & cigarrillos. Yo he estado exprimiendo un limón directamente sobre la boca de todo aquel que quisiera. Mano de santo, oiga. Entre el limón, un par de vasos de té y el pan con embutido y verdura la cosa ha mejorado bastante. Hemos sacado una foto de grupo y hemos hecho una montaña humana que ha comenzado siendo de nuestro equipo (en la foto se ve mi pierna izquierda). Y allí mismo han comenzado las despedidas, ya que algunos habían venido en coche hasta aquí el Lunes. Los que quedábamos (casi todos) hemos emprendido camino, cruzando el centro de Györ, hasta la estación de tren. Ian, muy afectado He de decir que el pueblo,por lo que he visto, es muy bonito. Ha habido una parada técnica en una heladería donde un granizado de limón ha terminado de despejarme y Katie se ha subido a una estatua que representa a un hombre subido en una barca. En la estación han seguido las despedidas. Dirk y Adriana (Bélgica) cogían otro tren, así como Jack (Canadá) y Katy (Austria). En el tren hemos dormitado, usado el baño más grande y limpio que hemos visto en toda la semana y nos hemos dado abrazos y sacado docenas de fotos. Lo de intercambiar emails no es necesario, todos estamos en el grupo de couchsurfing del tour.Katie y Emily, desayuno de campeonasKatie ya echa de menos el río

Una vez en la estación Deli de Budapest nos hemos reunido alrededor del remolque que esperaba allí para recuperar nuestras mochilas. Zsolt, nuestro líder, ha repartido pegatinas de “free Tíbet” e imanes de nevera de evezzvelem para todos y hemos firmado en el interior del remolque. La triste despedida ha sido un poco en falso, ya que nos hemos vuelto a encontrar casi todos cogiendo el mismo metro unos minutos más tarde. Yo he ido a la estación Keleti, donde suponía que salía el tren para Szeged, y allí me he quedado solo. Resulta que me he equivocado de estación, los trenes para Szeged salen de Nyugati. Menos mal que iba con tiempo de sobra. En fin, otra vez al metro. He llegado a Nyugati, he comprado el billete y me he metido un Whopper grasiento con patatas en el cuerpo, pa’l camino. He subido al tren y he cambiado las chanclas por zapatillas. Toda una sensación la de los calcetines, y las zapatillas, después de pasar una semana descalzo. Curiosísimo.

dormitando en el trén Györ-Budapestfirmando el interior del remolque

Primera impresión de Szeged A las 19:15 estaba en Szeged. He caminado hasta el centro del pueblo buscando mi hotel (residencia de estudiantes, en realidad) y me he perdido. Bueno, me he pasado de la calle. He preguntado sin mucho éxito y me he encontrado con un matrimonio mayor de San Sebastián que andan por aquí de vacaciones con los que he estado charlando un rato. Al final una camarera ha sabido indicarme el camino y he desandado un rato hasta llegar a la residencia. La recepcionista no habla inglés y el wifi no funciona, pero hay una sala de ordenadores donde he podido recuperar mi contacto con el mundo exterior. musical en Szeged La habitación (16€) tiene un baño algo precario y tres sofás cama, sábanas y toallas. Bastante viejo, pero limpio. En recepción me han dejado un cable de red para conectarme en la habitación, pero tampoco funciona, así que he vuelto a la sala de ordenadores a seguir leyendo y escribiendo emails. Duchado y cambiado he dado un paseo por el centro. Szeged es un pueblo precioso aunque lamentablemente muchas de sus calles están levantadas, creo que están renovando las líneas del tranvía. En la plaza del ayuntamiento, al lado de la residencia, se estaba representando una obra musical que tenía muy buena pinta, al menos sonaba bien (ver video). Pero mis conocimientos de húngaro no dan para saber de que iba y tenía hambre, así que solo he visto un trocillo. A las diez todos los restaurantes en los que he intentado cenar tenían la cocina cerrada, así que he acabado tomando un menú de ensalada Cesar en un McDonalds.