Los más aventureros del grupo madrugaron para ir al Vaticano, pero entre que ya estaba bastante cansado y que ya había estado allí decidí dormir un poco más y encontrarme con ellos más tarde. Así que después de descansar, desayunar tranquilamente y ducharme me puse en marcha hacia la Piazza Navona, donde habíamos quedado. Cuando llegué un guitarrista callejero tocaba el "Sweet Child of Mine" de Guns&Roses con una destreza singular. El tío estaba haciendo ritmo, solos y voz con la guitarra, realmente impresionante. Así que me quedé a su lado hasta que terminó el temazo (si no lo conocéis pinchad en el link sobre el nombre de la canción, merece la pena) y me fui a dar una vuelta por la plaza. Como es habitual había llegado con tiempo de sobra al encuentro, así que me dediqué a pasear hasta que llegaron los demás.
Cuando al fin nos juntamos todos fuimos a ver el Panteón y a almorzar. El cansancio, el hambre y la falta de decisión ayudaros a generar algunas escenas desagradables mientras pensábamos donde ir a comer. Algo perfectamente comprensible y que se olvida completamente cuando los estómagos se llenan de nuevo. Así que después de comer (pizzas y pasta, por supuesto) y de despedir a Lourdes -que tenía que irse ya a coger el avión- seguimos camino tan amigos como siempre. El siguiente destino fue la Piazza del Campidoglio. Yo había estado allí el Martes y decidí llevar a la panda porque creo que es un sitio interesante y porque en la bajada por detrás se disfruta de unas vistas muy buenas sobre el Foro Romano (como creo que ya conté en su momento).

Ya de vuelta al B&B entramos en un supermercado a comprar pasta, lemoncello, café y demás cosas típicas para traer de vuelta a casa. Ya de paso compramos unas botellas de lemoncello y patatuelas para la noche. Tras descansar un rato salimos a cenar y nada más terminar nos encerramos en la habitación a disfrutar de una tranquila velada en la que poco a poco fuimos cayendo todos rendidos.
El domingo me levanté a las seis de la mañana para ir al Fiumicino con tiempo de coger mi avión, que salía a las 9:40. Así que tuve que despertar a todo el mundo para despedirme, traté de no molestar demasiado y salí de allí con la sensación de estar cerrando una semana perfecta. El viaje transcurrió sin novedad, lo cual es casi un milagro, porque volé con Alitalia y toda la plantilla había estado en huelga el Viernes y el Sábado y a partir del Lunes comenzó a plantearse la disolución de la compañía.

Y con esto termina la crónica de este viaje. Próximo capítulo, Festibike en Las Rozas (Madrid).
PD: ya está la galería actualizada con todas las fotos de la semana. Creo que una selección de 74 fotos sobre un total de más de 900 no está mal, ¿No?
El Viernes tocó despedirse del chupi-hotel y mudar el campamento a un B&B de Roma. Allí teníamos reservada una habitación con cinco camas y otra doble en las que tuvimos que repartirnos los componentes de la expedición (nota: en la foto hay gente que no forma parte de nuestro grupo, no vayáis a pensar que nos metimos catorce en las dos habitaciones. Ya que estoy en ello, os presento. De izquierda a derecha: Mario, Guillermo, Jordi, Lourdes, Amalia, Guillermo - contrayente, Marta - contrayente, Natalia, Kathrin, Linda, Marc, Fulanita y Fulanito. En azul los erasmus). Aproveché el desayuno buffet todo lo que mi estómago dio de sí y, tras hacer la maleta, nos pusimos en marcha hacia Roma. Un micro-bus del hotel nos bajó hasta la estación de Ciampino donde cogimos el tren hasta Termini. Y de allí, andando, hasta el alojamiento, donde dejamos las maletas y rápidamente nos pusimos en marcha. Cuando llegamos a Roma caía una fina lluvia, afortunadamente no duró mucho y enseguida salió el Sol para brindarnos otro gran día de luz y calor.
Como podéis ver en el mapa el paseo fue bastante largo. De la estación al hostal y desde allí, en el sentido de las agujas del reloj, 1- Basílica de Santa Maria Maggiore, 2-Domus Aurea, 3- Coliseo, 4- Columna de Trajano (y la cosa esa fea de Vittorio Emanuele II), 5- Fontana di Trevi, 6- Piazza di Spagna y, último iconito, 8- Fontana del Tritone. Total, más de siete kilómetros.

En la Piazza di Spagna nos pasamos casi toda la tarde descansando y escuchando a un tipo muy peculiar que tocaba la guitarra a nuestro lado.
Antes que nada quiero avisar de que las fotos de este día no están aún en la galería porque me faltan las de los demás partícipes. Por lo pronto os tendréis que conformar con las que ilustran esta entrada. En cuanto actualice la galería os aviso.
e se celebró el enlace y la entrada a la residencia de verano del Papa, con guardia suiza y todo. Como es lógico la ceremonia fue en italiano, pero prestando atención se entendía bastante bien todo. Más complicada fue la lectura que la madre de Marta hizo en catalán. Curiosa ceremonia, vive Dios. Al terminar, lo típico, salimos a la puerta a asarnos de calor y mantener un puñado de arroz cociéndose en la mano durante media hora a la espera de que aparezca la pareja para tratar de sacarles un ojo. Nada que no hayamos visto todos. Tras volver a bajar la cuesta el autobús nos llevó de vuelta al hotel, donde se celebraba el banquete. Para empezar un aperitivo buffet en la terraza con mogollón de cosas. Embutidos, quesos variados (magníficos, por cierto), ensalada de pulpo, una especie de tortilla de patatas empanada muy rica, salmón al horno, croquetas y frituras variadas... Y luego a la mesa. Estuvimos juntos los erasmus con dos amigas de Marta del curro. El menú consistía en cuatro platos, arroz, pasta, pescado y carne. Como para quedarse con hambre, vamos.


Despues de un par de tostadas de nutella y un zumo me puse en marcha sobre las nueve y media. Como suele ser habitual me permitieron dejar la maleta en el hostal para pasarme a recogerlas por la tarde. He pasado otra vez por las Quatro fontane, el Tritón y he llegado a la Piazza de Spagna por arriba, luego me he dirigido hacia el
Paseando por la ribera del Tiber he llegado hasta la
Despues de descansar un rato en un banco de la plaza emprendí la subida a los jardines de Villa Borguese, que se hayan en una colina justo al lado de esta plaza. La combinación de cuestas y escaleras es bastante dura, pero se hace más llevadera por la casi constante sombra que dan la multitud de árboles y por las vistas que se disfrutan, desde arriba se ve desde el monumento a Vittorio Manuele II hasta la cúpula de la Basílica de San Pedro. En el parque hay un lago con barquitas, un tiovivo, se alquilan bicicletas... un lugar tranquilo donde pasar unas horas paseando y relajándome. Compré una pizza en un puesto ambulante (sí, son tan caros como dice la leyenda) y me eché una siesta a la sombra de unos pinos. La verdad es que el día se me hizo un poco largo. Además estaba cansado y hacía calor. Así que seguí andando (poco) y sentandome en casi cada banco del camino buscando sombras y tomando notas en mi cuaderno. Al final decidí no dar más vueltas, me volví al hostal a por la maleta y fuí presto al aeropuerto de Ciampino. Llegué allí sobre las seis, así que tuve que esperar otra hora y media a que llegara el avión de Mario y Guillermo.
Marta se había encargado de mandar a un taxista a recogernos al aeropuerto, así que llegamos al Hotel Helio Cabala sin mayores problemas. Allí pernoctariamos por dos noches y se celebraría el banquete nupcial al día siguiente. Nos encontramos con Lourdes y Jordi (su novio) y con Marta y Guillermo (los que se casaban) y nos bajamos al pueblo de Marino a cenar con más invitados de la boda que ya estaban allí también. Al rato de volver al hotel llegó Kathrin y poco despues la sorpresa de la noche, ¡LINDA!, solo Natalia y Mario sabían que venía y tendriais que haber visto la cara de los demás cuando la vimos salir del taxi. La última en llegar fué Natalia. Una vez todos situados y saludados nos tomamos unas copas en la terraza y nos acostamos tempranito, que la boda era al día siguiente por la mañana y había que madrugar.
Para empezar, el lunes por la tarde, después de desembarcar en el hostal me di una vuelta de reconocimiento hasta el
El Martes me levanté temprano para ver el
Bajando de la plaza por el lado este se llega directamente al afamado Foro Romano. Decidí que merecía la pena pagar los 11 euros de la entrada conjunta (
A eso de las dos y media me comí un trozo de calzone de espinacas en un barecillo un poco alejado de la zona turística (una forma tan buena como cualquier otra de ahorrarse unos eurillos). Tras la comida me acerqué al parque donde se halla la 
A ver si soy capaz de hacer entradas para, al menos, resumir este viaje. Vamos a empezar por el principio, llegué al hostal Freestyle a eso de las cinco y cuarto. Es este un lugar bastante peculiar y que creo que merece la pena describir; la entrada, que hace las veces de comedor/sala de internet, es una sala pequeña con taburetes alineados en la pared y dos ordenadores para hacer uso de la conexión (gratuita) a internet (foto
baños, pequeños y viejos, para todos los inquilinos (unos 30), pero ese problema se resuelve fácilmente tratando de usarlo en horas poco habituales. Al menos estaban bastante limpios y había agua caliente, así que le doy un aprobado :-). Lo mejor del hostal es que en el precio (posiblemente lo más barato de Roma) se incluye el desayuno, que consiste en zumo de naranja, café soluble, infusiones, tostadas, nutella, mermelada y mantequilla (Todo en una "mesa" para que cada uno coja lo que quiera y en la cantidad que quiera) y también la cena, que consta de ensalada, pasta y un vaso de vino. Un sitio de lo más peculiar, porque además los indios (o bangladesheños) que lo llevan son a cual más raro, eso si, amabilísimos.
Hoy estoy destrozado, la verdad es que la paliza de ayer fue bastante considerable. Asi que no sé cuanto daré de mi mismo. Creo que ahora me iré hacia la plaza del populo y el ara pacis y ya me quedaré por alli a ver pasar la vida. A las 19:30 llegan Mario y guillermo al aeropuerto de Ciampino y tengo que estar alli para recibirlos e ir directamente a Castelgandolfo donde una vida de lujo y derroche me espera durante los proximos dos dias. Asi compenso las dos noches en habitaciòn de 11 camas y los dos banhos para 30 personas.