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Hacia la frontera laosiana

lunes, 9 de febrero de 2015

Ayer desayunamos con Lucy y cogimos el bus de las 14:30 para Chiang Khong (bus “directo” VIP con azafata, agua y galletitas, 275 bahts, 7,50 €). Llegamos pronto a la estación porque creíamos que el bus salía a las 13:00, y eso nos salvó el día, porque compramos dos de los últimos billetes. El autobús iba lleno.casa de Lucy en Chiang Maibus Chiang Mai-Chiang Khong

Llegamos a Chiang Khong cerca de las ocho de la noche y caminamos desde la “estación de autobuses” al centro (no está lejos y necesitábamos estirar las piernas). Caminamos con una pareja italiana y un mochilero tailandés muy jovencito que había ido charlando con Juliana en el bus. Llegando al centro los italianos se quedaron en un hostal que nos pareció caro y nosotros seguimos hasta encontrar un sitio más acorde a nuestro presupuesto. Al ser tan tarde estaba casi todo lleno y no encontramos mucho donde elegir. Al final nos quedamos en un lugar bastante decente con baño y agua caliente por 350 bahts (unos 10 €).Chiang Khong

Esta mañana, temprano, cumplimos con el extraño proceso de cruzar la frontera. Me explico. Chiang Khong está en la orilla tailandesa del río Mekong. Justo enfrente, en la orilla laosiana, está Huay Xai. Antes se cruzaba de un pueblo a otro en barquitas, pasando por los controles fronterizos junto a la orilla de cada lado para salir de un país y entrar al otro. Todo muy lógico.

Sin embargo hace un par de años construyeron un puente a unos 10 kilómetros río abajo y ahora los puestos fronterizos están a ambos lados del puente. Así que hemos tenido que coger un songthaew (un autobús local que es una pick-up con bancos corridos en la parte de atrás) para ir de Chiang Khong al pie del puente, pasar el control fronterizo de Tailandia,  pagar un autobús (totalmente absurdo, pero obligatorio) para cruzar el puente, esperar junto con mucha gente muy nerviosa a que llegara el bus, subir y bajar del bus, hacer dos colas diferentes en el control fronterizo laosiano, pagar los 30$ de la visa para Juliana y los 35$ de la mía, discutir con los tuktukeros laosianos un precio razonable para ir hasta Huay Xai y hacer el trayecto hasta Huay Xai. De este modo uno tarda casi dos horas y media en ir de un pueblo al de enfrente (literalmente). Esta no deja de ser un modo de sacar unos euros extra a los turistas, que tenemos que pagar por cada tuk-tuk o autobús mucho más que los locales, y eso no me parece mal. Al fin y al cabo para ellos ese dinero vale mucho más que para nosotros, y estamos en su casa. Pero, como puntualizaba un danés que nos encontramos no-sé-donde, “tres euros no es nada, pero lo malo es que nos roban nuestro tiempo”.puesto fronterizo tailandés, Chiang Khong puente sobre elMekong entre Chiang Khong y Huay Xai

Y mañana os cuento el viaje de dos días en barco-lento de Huay Xai a Luang Prabang (con escala en Pak Beng). Pero antes os comento que, como Laos fue colonia francesa durante mucho tiempo… ¡Aquí hay pan!

Hay pan... ¡estamos en Laos!

Bajando el Mekong, día 1

jueves, 22 de enero de 2009

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He amanecido a las siete y no he podido resistirme a bajar corriendo al paseo para ver el río. Ha dado la casualidad de que ha amanecido mientras estaba allí y he podido disfrutar del espectáculo del sol naciendo tras las colinas de la otra orilla, en Laos.

2009_0122_080016AA Jacquy se quedó dormida y tuve que despertarla, afortunadamente es una mujer rápida y en apenas quince minutos estaba lista para salir, así que cogimos las cosas y emprendimos camino a la frontera. En vez de ir por la carretera, que es lo normal, cogimos el paseo del río y, de repente, nos topamos con que este terminaba. Estábamos DETRÁS del puesto fronterizo :-S Para no dar la vuelta tuvimos que bajar por una duna y “entrar en Tailandia”para poder salir del país. Los que hacían cola en la frontera se partían de risa.

Fichamos la salida sin mayores contratiempos, cogimos el barquito que cruza el río (1€) y fichamos la entrada en Laos con facilidad y sin hacer mucha cola (35$). Amigos, estoy en Laos.

Laos es uno de los países más pobres del mundo y se nota con tan solo pasear un poco por la calle principal de Huay Xai -lo cual teníamos que hacer para poder llegar al “muelle” donde sale el barco para Luang Prabang; niños descalzos y sucios, mujeres llevando fardos a la espalda atados en la frente… y esto es un lugar de paso de extranjeros, lo cual significa que debe ser de lo menos malo de la región (Bokeo). La gente es tímida, se acerca a ofrecerte cosas, pero no tiene la soltura de las gitanas del romero (por poner un ejemplo cercano) ni, gracias sean dadas al hacedor, su persistencia. Si les dices que no se van sin más.

2009_0122_150028AA El billete para el barco cuesta 30$. Antes de subirme compré un cojín de ositos por unos 0,95€ porque había leído que es necesario para los asientos de madera. Pero el barco solo tenía algunos asientos de madera y el resto eran de autobús, así que mi cojín tan solo sirvió para hacer más cómoda mi famosa “postura de autobús” con las rodillas en el respaldo del asiento de adelante. Supuestamente salíamos a las 10:30, pero el tiempo en Laos tiene otra dirección, sentido, momento y significado. Salimos a las 12:15. La mayor parte de los viajeros eran parejas y viajeros solitarios aunque había algunos grupos de 4-5 jóvenes. Uno de ellos, ingleses, llegó con cajas de cervezas y se fueron a la parte de atrás -una especie de terracita detrás del motor. Allí estuvieron de juerga (bastante tranquila, todo hay que decirlo) todo el viaje. Fui un rato a hablar con ellos y me parecieron majetes, a pesar del rollo que llevan, que no entiendo muy bien lo de venir hasta aquí a emborracharse.

Lo mejor para saber como es el viaje, el barco y el Mekong es ver la galería -es nueva, Laos- y el video del día. Así que paso de describirlo.

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2009_0122_182314AA A las seis en punto llegamos a Pak Beng, escala para pasar la noche. Esta es una aldea llena de Guest Houses, un par de hoteles, restaurantes (dos de ellos indios) y puestos de comida o telas. Al bajar del barco, y tras el caótico rato de “¿Dónde está mi mochila?” con la noche cayendo, linternas y una empinada orilla de troncos resbaladizos, Jaquy y yo seguimos aúna de las niñas que por allí pululaban ofreciendo alojamiento hasta el hostal de su madre. La aldea tiene solo una calle, que es un camino polvoriento -y supongo que embarrado durante las lluvias, en verano- y sin iluminación. La habitación de Jaquy no estaba mal, la mía (4,50€) era… divertida. La ventana -con vistas al rio- no cerraba bien, las paredes eran tablones de madera con agujeros… os aseguro de que en la foto parece mucho mejor de lo que era.

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Dejamos las cosas y fuimos a dar un paseo hacia las afueras del pueblo. Casas con estructura de madera y paredes de hojas de banano trenzadas jalonan el camino, la gente cocinando en hogueras en la calle delante de sus casas. Un puestecito de comida con una tele y 20 o 30 personas hipnotizadas con una especie de telefilme, un chaval ofreciéndonos marihuana y, sobre todo, un cielo con más estrellas que Jolibúd en su época dorada.

Cenamos -estupendamente- en un indio donde trabajaba la hija de la dueña del hostal. Unos 5€ por pollo masala, nam -torta de pan-, 1,5l de agua y 650cc de cerveza Lao, la mejor cerveza del mundo y orgullo nacional.

A las 21:30 estaba duchado, la mosquitera colocada y en la cama ordenando las fotos y luchando por no dormirme. Creo que no he mencionado que en esta aldea la electricidad la produce un generador que funciona de seis a diez de la noche. Así que esperé a que la luz se apagara sola para no tener que levantarme y me dormí enseguida.

Anecdotario: por fin me he encontrado con un español, un valenciano que lleva cinco años viviendo en Dublín y también viaja solo.

PD: he terminado y corregido la entrada de ayer (debajo de esta).

desde la orilla del Mekong

miércoles, 21 de enero de 2009

22 de Enero de 2009, 07:00 am. Habitación de un Guest House de Chiang Khong.

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Ayer fue un día de transición. Por la mañana me despedí 2009_0121_092754AA de Lucy, Valerie -que llegó el día anterior por la noche de su trekking de dos días- y Marcell y me fui a la estación a coger el bus a Chiang Rai. Allí me encontré con Jacqueline (la chilena de Sukhothai) -a la que mandé un mail el día anterior para explicarle mi plan del día- y cogimos el súper-bus-de-lujo a Chiang Rai a las 11:00 (1,75€). Lo del lujo va en serio, al lado va una foto de las cosas que la bella azafata va repartiendo durante el trayecto. Y el baño está limpio y mientras meas vas viendo el paisaje por una ventanita pequeña :)

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2009_0121_123041AA Arribamos a Chiang Rai a las 14:30 (3:30 horas de camino) y nos fuimos a comer a una pizzería muy cara (para lo que son aquí) pero deliciosa…. creo que es una franquicia americana. Luego vimos el templo de Wat Jed Yod, más que nada por hacer como que conocemos Chiang Rai, y nos hemos ido a coger el bus de las 17:00 a Chiang Khong (1,50€). Este bus es bastante más humilde, aunque yo iba en el asiento de atrás y tenía las maletas delante, así que podía estirar las piernas cómodamente sobre ellas. Llegamos a Chiang Khong, puesto fronterizo de Tailandia con Laos, frontera marcada por el rio MEKONG, el poderoso Mekong… a las 19:30 y 2009_0121_165638AA estuvimos andando bastante para encontrar un hostal con internet -no pasa nada, la noche estaba preciosa, la calle no tiene mucho tráfico y, al otro lado del río brillan las luces de Huay Xai, Laos-, al final nos metimos en uno baratillo (4,50€ por cada habitación) sin red, fuimos a cenar y después caminamos alrededor de una hora para encontrar un sitio con internet, pero todo estaba ya cerrado (eran las diez y pico y esto se muere a esa hora más o menos), así que regresamos al hostal. Llego a mi habitación, enciendo el ordenador y… ¡tachán! ¡¡WIFI abierto!! si lo llegamos a haber sabido… Así que terminé de preparar las entradas de ayer y antes de ayer y las publiqué. Quería haber escrito esto también, pero estaba bastante derrotado ya y lo dejé para ahora.

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Así que en unos minutos salgo para la frontera, me despido de Tailandia -temporalmente- y me voy a coger el slow-boat hacía Luang Prabang, dos días de barco en los que no creo que tenga cobertura en el móvil, y mucho menos internet. Así que seguramente la próxima entrada será desde Luang Prabang. ¡Hasta luego!