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Sam Neua-Vieng Xai

lunes, 2 de febrero de 2009

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Mi plan era quedarme un día entero en Sam Neua, pero una mañana ha sido bastante para darme cuenta de que no merece la pena. He recorrido el pueblo entero hasta el único templo que hay y he pasado por los tres mercados. He visto las ratas -no por las calles, no; en los puestos del mercado, a la venta- y he podido publicar las dos entradas que tenía pendientes en un ciber (hay dos y el otro estaba cerrado). Cuando he terminado de desayunar, después de todo eso, eran las 11:30 am y no había mucho más que hacer. Mi siguiente escala -Vieng Xai- prometía ser más interesante y rural, y además está a una sola hora de “bus”. Así que sobre la marcha he decidido recoger las cosas del guest house y seguir camino.

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2009_0202_123158AA He subido andando la colina en donde se encuentra la estación de autobuses a donde llegué anoche, con la mala suerte de que ha sido el único rato del día con sol, y he sudado bastante para llegar. Cuando, sin aliento, he llegado arriba, me dicen en la taquilla que los “buses” para Vieng Xai salen de la otra estación, a 5 kilómetros del pueblo por el otro lado. Así que he tenido que coger un tuktuk hasta allí (1,90€). Al menos he disfrutado de unas vistas muy pintorescas mientras he estado allí (ya que había subido me he quedado un rato, no hay prisa). Lo de entrecomillar el “bus” se debe a que esta ruta la cubre una cosa que aquí llaman Sawngthaew (literalmente significa “dos bancos”), es una camioneta con la parte de atrás cubierta y con dos bancos corridos a los lados para los pasajeros. Curiosamente iba lleno de turistas, 7 yanquis, un holandés y una china que iban a ver las cuevas de Vieng Xai (yo las veré mañana), y bastantes laosianos. Íbamos como sardinas en lata, y el bus paraba cada dos por tres para coger a más gente -afortunadamente también se bajaban algunos. Y por fin he viajado con gallinas :-)

2009_0202_164122AA En una hora y 20 minutos (0,85€) hemos llegado a Vieng Xai y he ido caminando a buscar un guest house. No es tan fácil como parece, ya que este pueblo está muy extendido y uno no sabe muy bien hacia donde ir. Así que he ido con los otros guiris hacia el centro de información de las cuevas, porque parecía lo más lógico ir hacia donde hay alguien que habla inglés. Pero un poco antes de llegar al centro de información me ha parecido que la concentración de casas era mayor en otra dirección, así que me he despedido y he ido hacia allá. De camino he visto a otra guiri con un mapa que me ha dicho que iba por buen camino, ella estaba en un guest house que era en esa dirección. Mientras charlaba con ella, casualidades de la vida, ha aparecido, en una moto, el australiano que conocí en el bus de ayer y nos hemos pasado más de una hora charlando allí, en medio de la carretera -bueno, charlaba la francesa, que no hay forma de hacerla callar- y yo con mis dos mochilas al hombro todo el rato:-( . Así que he dejado las cosas en el hotel (3,80€ por la habitación más grande que he tenido hasta ahora, con dos camas grandes para mi solito -y sitio para dos o tres más) y me he ido a dar una vuelta por el pueblo.

Vieng Xai tiene, según la biblia, 33.000 habitantes. Su mayor atracción son las formaciones rocosas que surgen por todas partes en forma de montes de verticales paredes de entre 200 y 400 metros de altura -cálculo personal a ojo-, en estas formaciones hay muchas cuevas que fueron usadas por… bueno, ya lo contaré mañana, cuando las vea.

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2009_0202_163846AA La verdad es que el pueblo me ha parecido muy bonito, muchas lagunas, los mencionados montes, y casas de madera muy espaciadas y con pequeños jardines alrededor. He visto el atardecer (miento, ha estado nublado todo el día, así que debería decir que he visto el cielo oscurecerse gradualmente) cenando en el que posiblemente sea el único restaurante con la carta en inglés del pueblo, el restaurante del hotel. Que es una casita de madera sostenida por pilares sobre la orilla de una laguna, realmente encantador. Al rato ha llegado la francesa con el otro turista que hay aquí, un neoyorquino muy interesante. Y hemos estado charlando hasta que el frio ha podido conmigo y me he venido a la habitación a escribir esto.

 

 

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Notas:
1- Antes de volver a Laos, y prometo que volveré, tengo que aprender a montar en moto. Es la mejor manera de moverse por aquí y de conocer sitios y gentes no contaminados por el turismo.
2- Por aquí hace bastante frío, sobre todo -lógico- al caer la noche y por la mañana temprano. De hecho hoy no me he quitado el jersey en todo el día (ni siquiera subiendo la cuesta de la estación de autobuses).
3- Me ha salido una entrada bastante larga… Si has leído hasta aquí. ¡Enhorabuena!
4- Creo que mi conexión de esta mañana en Sam Neua ha sido la última de Laos. No sé cuando voy a publicar esto :-S
5- Para que os hagáis una idea de la remotez (¿?) del lugar os diré que el móvil no tiene cobertura aquí.

Phonsavan-Sam Neua

domingo, 1 de febrero de 2009

2009_0201_070924AA Me he levantado a las seis y media y, tras un frugal desayuno, he cogido el bus de las ocho a Sam Neua (6€). Antes de eso he podido fotografiar de un modo bastante discreto una imagen que he visto todos los días que he madrugado desde que estoy en Indochina, los monjes paseando en busca de alimento y cantando luego a las que se lo dan, supongo que para bendecirlas o algo así. Aunque el bus era viejo y tenía poco espacio para las piernas me las prometía muy felices al tener dos asientos para mi solito. Pero antes de salir de Phonsavan ya se había llenado… no solo los asientos, sino que habían cargado el pasillo con unas planchas metálicas y sacos sobre los que tuvieron que sentarse los pasajeros que subieron en las siguientes paradas. Unas 25 personas (y un perrito) en un bus de 20 plazas. En las breves paradas que hizo el bus en el camino tuve que hacer maravillas para poder salir a estirar las piernas…. y para volver a recuperar mi asiento.

En el autobús iba otro extranjero, un australiano que lleva recorridos 51 países y que ya ha venido a Laos varias veces (un total de seis meses aquí) y habla algo de laosiano. También conoce Madrid, Barcelona, Toledo, Segovia y Ávila y habla algo de español… impresionante. Sobre todo porque el tipo es más bien timidillo y no tiene mucho sentido del humor. No se ajusta nada al perfil de viajero que conozco.

2009_0201_081528AA Algunos de los tramos que he hecho hoy eran de tierra hasta hace no mucho, pero ahora está todo asfaltado y el firme es bueno. Aunque no hay una recta en los 200 kilómetros -o menos- entre Phonsavan y Sam Neua. Los paisajes son bastante parecidos a los que he descrito ya de Laos, montañas y bosque, aunque en esta ocasión hemos atravesado algunos bancos de niebla bastante densos, sobre todo por la mañana, en Phonsavan, y al final del trayecto. Lo más reseñable es que se supone que se tarda entre 8 y 10 horas en cubrir el trayecto… y una mieeeeerda. ONCE HORAS Y MEDIA. He vuelto a batir mi record. Y, repito, son menos de 200 kilómetros.

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También quiero decir, como curiosidad, que en una de las aldeas que hemos cruzado he visto a un niño albino. A lo lejos creí que era un sueco disfrazado de laosiano, pero en apenas una décima de segundo me di cuenta de lo absurdo de mi teoría y, al pasar al lado, pude comprobar que tenía rasgos orientales. Estaba jugando con otros niños, así que me dio la sensación de que no lo toman como si fuera un bicho raro.

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Hemos llegado a Sam Neua ya de noche (19:40), me he cogido una habitación en el primer guest house que he encontrado (Phootong, sale en la Lonely Planet) he cenado en uno de los dos restaurantes que he visto, he buscado infructuosamente un ciber y me he venido a la habitación a escribir, ordenar fotos y dormir. Mañana más.