Ya he terminado, con tan solo dos semanas de retraso, una recopilación de fotos que quería hacer desde que descubrí la primera de estas maravillas. Espero que os guste.
cuaderno de viajes de Daniel Rivas
Ya he terminado, con tan solo dos semanas de retraso, una recopilación de fotos que quería hacer desde que descubrí la primera de estas maravillas. Espero que os guste.
Efectivamente, hoy se acaba mi periplo belga. Como no tenía que coger el avión en Bruselas hasta las 20:40 he pasado el día paseando por Gante. El tiempo no ha ayudado demasiado, aunque un poco sí. A ratos llovía fuertemente, a ratos salía un sol espléndido. Muy raro, la verdad.
He entrado en la catedral, he comido patatas fritas, he saludado a Sieska cuando pasaba con su barquito lleno de turistas, me he sentado en parques… nada demasiado espectacular, la verdad. Así que ahí van unas fotos para rellenar hueco. Espero que os gusten.
Hoy nos hemos pasado el día cuidando del sobrino de Sieska. El chaval tiene un año y medio y lo hemos llevado al parque… o sea, lo normal que se hace con los niños. Nos hemos hecho buenos amigos :-)
Por la tarde-noche hemos ido con un amigo de Sieska a la playa. Heist está a unos 60 kilómetros de Gante, y a apenas 10 kilómetros de Holanda. Es una localidad típìca de playa cuyo mayor interes es que es el lugar donde he tenido mi primer contacto con el Mar del Norte. Hacía algo de frio, pero me he obligado a meter los pies en el agua. Como mandan los cánones. Tambien hemos cenado allí, en un sitio algo pijo pero bastante bueno.
PD: sí, ya sé que la panorámica no ha quedado bien.
Hoy he hecho una escapadita a Amberes, que apenas está a 45 minutos en tren desde Gante.
Amberes es el segundo puerto más importante de Europa, lo cual tiene mérito, ya que no tiene mar. Además se conoce como”ciudad del diamante”. Trescientos talleres de tallado y cuatro de los 25 bancos de diamantes del mundo así lo atestiguan. Por aquí pasan la mayor parte de los diamantes del mundo. Mi religión, que consiste en respetar los derechos humanos (incluso los de un negro de Botswana), me prohíbe comprar cosas de esas. Pero bueno, ahí están.
Lo primero que he hecho es dar un paseo por el barrio judío. Es una chorrada, pero me hacía ilusión ver a los tipos esos de los tirabuzones y las faldas. Pues si, allí están, tal y como se ven en las películas. Con sus sombreros negros y todo. Los niños, incluso pequeños, también llevan los tirabuzones. También es curioso que todas las niñas se parecen a Anna Frank. En algunos momentos me costaba no reírme.
Después del párrafo antisemita (me da igual, si Woody Allen, Larry David o Sarah Silverman puede reírse de los judíos ¿Por qué no iba a poder yo?) continuo. Luego seguí por el centro, perdiéndome un poco por las callejuelas. Tanto me perdí que llegue a la calle de las sirenas, donde marineros -encorbatados- se dejan atraer por sus maliciosos cantos… lo curioso es que aquí las sirenas están dentro de los escaparates. O sea, como -tengo entendido- ocurre en Ámsterdam. En fin, estaréis empezando a pensar que en Amberes no hay más que putas y judíos, ¿Verdad? pues no es cierto, también hay pijos. Pijos de muchas “subtribus”, pero pijos en definitiva todos ellos.
¿Qué más? Vamos a intentar hacer un párrafo que no ofenda a nadie… Pues hay muchos cuadros de Rubens (que vivió y murió aquí) y de su alumno van Dick (que nació aquí) en todas las iglesias. Bueno, yo solo he entrado a la de St. Pauluskerk, pero os aseguro que allí había cuadros de ambos maestros. En la catedral te cobran 5€ por entrar, así que la dejo para otro día. ¡Ah! y la estación de tren es una maravilla, un auténtico palacio con escaleras de mármol, grandes ventanales… La Grote Markt es la plaza donde está en ayuntamiento, que tiene más de 40 puertas y muchas banderas en la fachada y una estatua de Bravo, un legionario romano que según la leyenda mató a un gigante… bueno, la historia entera está aquí. Y, por último, en Amberes está el primer rascacielos de Europa, ‘De Boerentoren, construido en 1932. Les quedó tan feo que no han vuelto a hacer otro en la ciudad.
Por la noche, de vuelta en Gante, fuimos a seguir con la cata de cervezas. Esta vez han caído: Slaapmutske Bruin, Pater Lieven Blond, Witcap Stimulo y Vedett Extra Blond. El primer bar en el que estuvimos es un pequeño garito (habitación) en el que el techo está literalmente invadido por lámparas (apagadas o rotas), bicicletas antiguas y telarañas. Las dos mesas que hay están llenas de candelabros y cosas raras y hay ropa vieja por todas partes (montañas de ropa). Cuando llegamos estaban solo el dueño y otro tipo, bastante borrachos ambos y en calzoncillos… explicar el lugar en mayor profundidad puede llevar unas cuantas páginas, así que lo dejaré aquí. No entró nadie más en el tiempo que estuvimos allí.
Creo que soy el primero en denominar así a Gante. Pero es que me parece muy injusto que tantas ciudades con canal se apelliden así y esta no. ¿Será porque Brujas, otra Venecia del Norte, está muy cerca? Es posible. Lo importante es que esta ciudad tiene canales, así que tiene todo el derecho del mundo a ser comparada con Venecia. Podéis expresar vuestras quejas y reclamaciones en la sección “comentarios”.
Gante es una ciudad estupenda para recorrer en bicicleta ya que es algo más extensa que Brujas. Aquí los ciclistas son los reyes: en todas las calles grandes hay vías para bicicletas pintadas en rojo y los conductores de máquinas de contaminar son muy conscientes de los ciclistas, así que es bastante seguro… incluso bajo la molesta lluvia que caía esta mañana.
Sieska me ha dejado su bici vieja y hemos ido a dar un paseo por el centro. Luego hemos cogido prestado uno de los barquitos turísticos en los que ella trabaja y hemos navegado por los canales bajo unos vistosos paraguas arco iris. Dos personas (piloto y pasajero) en un barquito de 30. Todo un espectáculo.
El día no estaba para mucho más: frio y lluvia son divertidos durante un rato, pero cansan pronto. Así que nos metimos en un barecillo a seguir con mi aprendizaje cervecil. Aquí han caído una Geuze Bellevue y una Tongerlo Blond. Cuando hemos salido del bar el tiempo había mejorado bastante, pero Sieska tenía que hacer unas gestiones y hemos pasado la tarde en casa de su padre. Perdiendo al ping-pong con su hermano pequeño :-(
Para terminar el día he hecho una tortilla de calabacín y hemos tenido una cata de tres tipos de Gruut: Blond, Amber Ale y Will. La que más me ha gustado es la Amber Ale. A destacar que el paquete que Sieska había comprado con las tres cervezas incluía un vaso con un pequeño espejo y dos posavasos que combinados correctamente producen una imagen que podéis ver aquí al lado. Muy curioso.
Creo que ya he pateado bastante Brujas. Así que he aprovechado mi última mañana en la ciudad para dar un paseo hasta un pueblecillo cercano llamado Damme. Lo típico es alquilar una bici para ir, pero los precios de las bicicletas aquí no son -ni de lejos- los mismos que en Tailandia y además el día era de esos que te invitan a ir con calma por la vida. Así que he cogido mi mochila y me he puesto a caminar. Tan solo hay que seguir un canal que sale de Brujas durante cinco quilómetros y ya está. En apenas una hora me he plantado en Damme. Una vez allí he pensado que lo mismo podría llegar al Mar del Norte, a ver la playa. Pero en la oficina de turismo del pueblecillo me han echo desistir de la idea. El mar está a unos 15 Km. de allí, y eso ya entra en el terreno del atletismo u otros deportes extremos. Así que he paseado un poco por el pueblo y me he dado la vuelta.
A las tres de la tarde estaba en Gante, mi amiga Sieska ha venido a recogerme a la estación y hemos pasado la tarde charlando en su casa y cenando en casa de una amiga suya. Mañana toca ver algo de la ciudad…
Ayer se me olvidó comentar una anécdota curiosa. Esta noche he compartido la habitación del hostal con 7 chicas (cinco de EEUU, una australiana y una neozelandesa). Yo era el único tío… efectivamente, he pasado miedo :-) . No os lo toméis a mal, chicas, pero es que me he sentido un poco extraño. Esta mañana se han ido todas menos la kiwi, y esta noche estamos dos y dos.
Después de meterme en el cuerpo tanto pan y queso como he podido (prácticamente lo único que hay en el buffet del hostal) me he puesto en marcha a recorrer la ciudad. He ido siguiendo canales, perdiéndome por callejuelas… lo típico. Otra curiosidad, parece ser que Brujas es “La Venecia del Norte”. Haciendo una consulta rápida en google me he encontrado esa misma descripción para Ámsterdam, Hamburgo, Lübeck, Estocolmo, San Petersburgo… curiosamente también hay varias “Venecia del Este”: Bangkok, Udaipur, Shanghái, Zhouzhuang, Breslavia… Creo que debería crearse un comité en la ONU para que se pongan de acuerdo y haya una sola Venecia en cada punto cardinal. O, en su defecto, que se pasen a denominar “Una de las (muchas) Venecias del Norte”. El caso es que esta es mi cuarta Venecia y no le veo mucho parecido a las otras tres. Cuando vaya a la original podré decir cual es la que más se merece el apelativo :-)
En fin, que me lio. Hoy he subido a lo alto de la nueva sala de conciertos de la ciudad, donde te hacen pagar un euro para poder salir a la terraza a disfrutar de una estupenda y censurada vista de la ciudad. Lo de estupenda no requiere explicación, pero quizás lo de censurada sí. El edificio tiene toda la fachada decorada con columnas de ladrillos que, como se puede comprobar en la foto de arriba, limitan algo la visión. Además hay una cuerda que impide al visitante acercarse hasta el borde (con una alarma sonora bastante desagradable). Supongo que pusieron esto porque la gente metía la cabeza entre las columnas de ladrillos para ver bien la ciudad… el caso es que si se usa un poco la imaginación la vista es buena. También he entrado en la iglesia de Santa María de Brujas a ver una de las pocas obras de Miguel Ángel que hay fuera de Italia, se trata de una escultura de Madonna con niño. Luego, en la plaza del centro he estado viendo una concentración de coches de colección que habría hecho las delicias de mi hermano, mucho más aficionado los automóviles que yo (no te preocupes, broh, he sacado un puñado de fotos para ti, ya te las mandaré).
Por la tarde he visto la carrera de Fórmula 1 en el bar del hostal con un vejete contándome batallas que apenas entendía. Creo que en un momento dado me dijo que él trabajó de conductor del safety car en la F-1. Yo le decía que sí a todo y me reía a la vez que él.
Y luego más canales, calles preciosas y blablablá… En un momento dado me he dado cuenta de que apenas he hecho autofotos en este viaje, así que me he puesto manos a la obra. Lamento lo del tío feo en medio de los maravillosos escenarios.
¿Qué hace un buen turista nada más llegar a Brujas? Esa me la sé: perderse en la ciudad. ¿Qué he hecho yo? Pues hacer checkin en el Hostal y echarme una siesta de campeonato. A eso de las seis de la tarde he salido a dar un paseo y comer, pero en seguida me he recluido otra vez en el Hostal. ¿Porqué? Por que yo lo valgo, por coquetería o, más sencillamente, por la tremenda resaca. Ya lo cantaron los Siniestro Total: Yo lo de ayer no lo vuelvo a hacer… buenos esta noche la última vez. Solo que yo, esta noche, no lo he vuelto a hacer. Ha sido una noche tranquilita, he dado un paseo por la orilla de uno de los canales y por el centro de la ciudad y me he ido a la cama enseguida. Creo que el Lunes tengo barbacoa en Gante, así que lo mejor que puedo hacer es oxigenar un poco estos días… además me apetece conocer Brujas, aunque solo sea por encima, y así no hay manera.
Poco turismo hoy. Para empezar el día (no demasiado temprano, para que os voy a engañar) hemos estado un par de horas en casa de la hermana de Valèrie ayudando a pintar las paredes. Luego hemos ido al Museo de Ciencias Naturales (7€). Un montón de dinosaurios, conchas y muchas explicaciones sobre la evolución de las especies, muy interesante. Lo malo es que es bastante grande y cuando han cerrado no nos había dado tiempo a verlo todo… otra vez será.
Apenas hemos parado en casa media hora y hemos salido de nuevo a tomar unas cervezas… al menos esa era la idea. En fin, las fotos hablan por si mismas (he evitado primeros planos porque son demasiado vergonzantes).