La colina de las brujas, Neringa

domingo, 12 de agosto de 2012

Con Dalia y Sergei en Juodkrantė Esta mañana Dalia ha ido a la estación de autobuses a recoger a Sergei, otro couchsurfer que va a dormir en su casa esta noche. Cuando han llegado nos hemos puesto en marcha hacia Neringa. Otra vez. Una vez el ferri nos ha dejado en el istmo hemos cogido el autobús hasta Juodkrantė (1,15 €). Es el mismo autobús que cogimos ayer para ir a Nida. En el istmo solo hay una carretera y con una línea de autobuses es más que suficiente.

 

la colina de las brujas, Juodkrantėla colina de las brujas, Juodkrantė

la colina de las brujas, Juodkrantė Juodkrantė es una población muy parecida a Nida, que ya describí por encima ayer, y baste con eso. Lo más relevante de esta población es la colina de las brujas. Una colina con una senda forestal a lo largo de la cual hay docenas y docenas de esculturas de madera representando a personajes mitológicos lituanos y de otras culturas. Hay dos que representan a San Jorge luchando con el dragón, bancos tallados con formas de cocodrilos, incluso algunas con partes móviles (como el columpio de la foto). A mi me ha parecido bastante impresionante, quizás por eso hoy he puesto más fotos de lo habitual en la galería (ya sabéis, el enlace que hay arriba a la derecha en esta página). Y, por si hay dudas, la entrada es gratuita.

 

 

la colina de las brujas, Juodkrantėla colina de las brujas, Juodkrantėla colina de las brujas, Juodkrantėla colina de las brujas, Juodkrantė

Cuando hemos terminado el recorrido y regresado al centro de Juodkrantė hemos dado un paseo hasta la playa (Que aquí está a dos kilómetros del pueblo, también atravesando bosque).

camino a la playa en Juodkrantė playa de Juodkrantė

Dalia y yo nos hemos quedado en un bar viendo la final del campeonato de baloncesto de los Juegos Olímpicos (EEUU - España: 107 - 100) y Sergei, no muy interesado en el deporte, ha regresado a Klaipėda. Me he sentido un poco como en casa al ver que los lituanos que había en el bar apoyaban a España como si fueran de Getafe (por decir un sitio al azar). Una pena que, una vez más, no haya podido ser.

Con Sergei en la playa de JuodkrantėKlaipėda

El istmo de Curlandia, bosques y arena

sábado, 11 de agosto de 2012

Klaipėda En la excursión de hoy me ha acompañado Dalia, mi anfitriona en Klaipėda. Hemos cogido el ferri (0,80 € ida y vuelta) que cruza el pequeño trecho de mar que hay hasta Neringa, en el istmo de Curlandia. Neringa es la municipalidad que acoge a toda la parte lituana del istmo. Que viene a ser la mitad Norte del mismo, la mitad Sur pertenece a Kaliningrado (Rusia). En realidad no es una población como tal, sino una extensión de tierra de 52 kilómetros de largo y entre 1 y 4 de ancho entre el Mar Báltico y la laguna de Curlandia. Tiene bosques, dunas, varios núcleos pequeños de población (mayormente turísticos) y una playa infinita en el lado del mar.

Klaipėda

Neringa Nada más llegar el ferri a Neringa hemos caminado el kilometro que separa la parte interior del istmo de la “costa real” en ese punto. Un precioso camino entre pinos. La “costa real” es una playa, una y solo una, que se extiende por todo el istmo, los 98 kilómetros. Una magnífica playa con arena blanca y fina que sería un exitazo turístico si el clima de esta parte del mundo fuera un poco mejor. En la parte Lituana la playa está organizada en secciones: mujeres, mixta, hombres, mixta nudista, mixta, mujeres, mixta, hombres… y así hasta la frontera con Rusia (esto es una suposición, no lo he recorrido todo). Muy civilizado. Hemos caminado un poco por la orilla en una zona mixta “estándar” y hemos regresado por otro camino entre más pinos hasta el muelle del ferri, desde donde salen los autobuses que recorren el istmo.

Neringa Neringa

La Gran Duna, Nida. Al fondo, Kaliningrado Hemos cogido el bus (3,20€) hasta Nida, justo en la frontera con Kaliningrado. Nida es una pequeña población con un puerto (que da a la laguna), casas pequeñas, puestos de suvenires  y restaurantes con la carta en alemán. Allí comienza una pequeña ruta que sube hasta lo alto de “La Gran Duna”. Por el camino se atraviesa, como no, un pinar. Parece que estos pinos fueron traídos desde Dinamarca en el siglo XIX para contener el avance de la arena. En lo alto de la duna hay  un reloj solar bastante complejo con indicaciones rúnicas a lo el señor de los anillos pero a lo real. Allí me he sacado unas cuantas fotos con Rusia al fondo y hemos regresado a Nida entre más bosques. Y de allí saltando de transporte en transporte hasta casa.

La Gran Duna, NidaLa Gran Duna, Nida

Nota: desde el autobús a Nida he visto un par de alces, el mayor de los cérvidos. A la vuelta el conductor también ha visto uno y ha frenado el bus para que la gente pudiera verlo.

La Gran Duna, NidaKlaipėda

Llegada a Klaipėda

viernes, 10 de agosto de 2012

Lituania Y otra vez en la carretera. En esta ocasión han sido 3 horas de autobús para hacer el recorrido Kaunas-Klaipėda (5,80 €). En la estación de Klaipėda estaba esperándome mi anfitriona, Dalia. Hemos ido a su casa, en un bloque de viviendas al más puro estilo soviético en el lado Sur de la ciudad y hemos dado un pequeño paseo por el centro de la ciudad.

 

 

Klaipėda Klaipėda es el único puerto de mar importante de Lituania, pero hasta 1923 pertenecía a Alemania (Allí la conocen como Memel), incluso fue capital del Imperio Prusiano cuando Napoleón les arrinconó un poquillo en 1806. Después de 1923, cuando fue conquistada por Lituania, la población alemana permaneció aquí, así que Hitler lo tuvo fácil para anexionársela antes del comienzo de la II Guerra Mundial, incluso vino y dio un discurso en la plaza del Teatro el 23 de Marzo de 1939 (O puede que fuera el 24, escribo de memoria). En la guerra fue bastante arrasada, pero la reconstrucción, por fidelidad, trató de mantener el estilo alemán que la hace bastante diferente a las demás ciudades de Lituania.

KlaipėdaKlaipėda

Hoy he tenido una breve y tranquila toma de contacto con la ciudad acompañado de Dalia. Un paseo por la ciudad antigua y platos típicos en un restaurante local. Nos hemos retirado pronto y hemos visto en su casa las semifinales de baloncesto de los Juegos Olímpicos (España-Rusia y EEUU-Argentina).

KlaipėdaKlaipėda

Una tarde en Kaunas

jueves, 9 de agosto de 2012

Kaunas Esta mañana me he despedido de mis anfitriones y he cogido el bus de las 11:30 a Kaunas (5,80€) . Por el camino se han sucedido ratos de sol y lluvia intensa como en una película pasada a alta velocidad. He llegado a Kaunas a las 13:00, el cielo estaba nublado, pero no llovía. En lo que he llegado a mi hostal (The Monk’s Bunk, 10,50€ la noche en habitación de 6 personas), me he organizado un poco y he salido a la calle las nubes había desaparecido del cielo y brillaba un sol espléndido. Por supuesto, eso ha ido cambiando a lo largo de la tarde.

KaunasKaunasKaunas

He paseado por la ciudad antigua. El centro de Kaunas se encuentra en la confluencia de los ríos Neris y Nemunas. La catedral es un templo de ladrillo rojo supuestamente gótico, pero en realidad es más bien barroco, sobre todo en el interior, con un altar de escayola con ribetes dorados aquí y allí dominando el conjunto. También hay una fortaleza, allí donde los ríos se encuentran y una colina, al otro lado del río Nemunas, con vistas sobre todo el centro. Hay un teleférico que sube hasta el mirador. Pero por algún motivo que no he sido capaz de traducir (mi lituano es aun bastante limitado) estaba cerrado y he tenido que subir andando los 275 escalones que llevan hasta arriba. Si, los he contado. Como era de esperar, cuando he llegado a lo alto ha empezado a llover. Afortunadamente no con mucha intensidad, era una lluvia de “solo por molestar un poco”. Así que he podido sacar unas fotos antes de volver a bajar. El camino de regreso al hostal ha sido bajo un sol radiante. En serio, el tiempo en este país es algo impresionante. Por lo visto “lietu” significa “lluvia”, y eso explica un poco el tema (El nombre original del país es Lietuva).Kaunas

Kaunas Me ha llamado mucho la atención una iglesia que hay detrás de la fortaleza. De San Jorge Mártir o algo así. Es gótica (aunque de ladrillo rojo) y tiene frescos bastante deteriorados en las paredes que debieron ser bastante interesantes en su tiempo, el altar principal está completamente vacío y a sus pies están excavados lo que parecen restos de un templo o edificación anterior. De ahí son la foto de la izquierda y las dos de abajo. Por lo que he podido leer al respecto parece que ha sufrido varios incendios y saqueos en su historia (Napoleón, Nazis, Comunistas…) y ha servido de granero y escuela de medicina durante la época soviética. En 2005 se la devolvieron a los monjes Bernardinos, sus propietarios originales. Desde entonces está en restauración, pero van a paso de Sagrada Familia.

KaunasKaunas

Excursión a Trakai

miércoles, 8 de agosto de 2012

Trakai es una población cercana a Vilna (28 Km.) famosa por su castillo, sus lagos y bosques y porque allí viven la mayoría de los últimos caraítas, una corriente religiosa judaica. Los caraítas fueron traídos a Lituania en el siglo XV desde Crimea, aunque originariamente proceden de Bagdad. Tienen una lengua propia, de origen turco, que está condenada a la extinción, ya que apenas quedan 100 personas que la hablan.

Trakai

Trakai El plan de hoy era visitar este lugar, y, como el día ha amanecido soleado, eso he hecho. Para ir he cogido el tren de las 10:30. He llegado muy justo de tiempo a la estación y he subido sin billete, comprarlo en el tren conlleva una penalización de 5 Litas en el precio, dejándolo en 11,20 Litas (unos 3,30 €). La estación de tren está en el extremo Sur del pueblo, que es alargado con una orientación Norte-Sur. Los lagos Totoriskiu (al Oeste) y Luka (al Este) son visibles casi todo el tiempo entre las casas. El castillo y la parte turística se encuentran en el extremo Norte, hay un buen paseo de un sitio a otro. En una colina de la parte septentrional se encuentran las ruinas del “castillo de la península”, Trakai del siglo XIV, que nadie se ha tomado la molestia en restaurar. Todo lo contrario que el “castillo de la isla”. Este se encuentra en una isla del lago Galvé, al Norte del pueblo, y probablemente data del siglo XV, aunque lo que hay ahora es una reconstrucción que da el pego bastante bien y hace que hordas de turistas acudan a este lugar a verlo. La verdad es que la estampa es sublime, el ladrillo rojo en contraste con el azul del lago, el verde de los bosques y un cielo que pasa de azul a diversas tonalidades de gris en cuestión de minutos es bastante impresionante. Al castillo se llega cruzando un par de puentes de madera. Uno para llegar a una isla previa y el segundo para llegar a la propia isla del castillo. Yo estaba más interesado en la naturaleza, así que he echado un vistazo al patio de armas y he declinado la oportunidad de visitar las exposiciones interiores en favor de rodear el castillo completamente por el exterior.

TrakaiTrakai

Trakai He regresado al pueblo y me he comido un excelente kibinas, una especie de empanada rellena de cordero que es lo típico de aquí. Lo sirven en todos los restaurantes y también lo venden en puestos callejeros. También lo hay de pollo, cerdo o ternera, pero el de cordero es el genuino, auténtico, único y original. He andado y desandado kilómetros de caminos en busca de alguna senda forestal, sin demasiado éxito. Mientras tanto el tiempo seguía a lo suyo, ahora se nubla, llueve y hace frio, ahora hace viento, ahora sale el sol y hace un calor espantoso… Solo he encontrado un par de caminos interesantes que terminaban abruptamente en zonas valladas con pequeños muelles o viviendas privadas. La verdad es que la señalización es muy mejorable, porque estoy seguro de que hay recorridos muy interesantes que hacer por aquí. Trakai

A eso de las tres he emprendido el camino de vuelta a la estación y he parado en el clásico bar hecho polvo que todo pueblo que se precie debe tener, con sus borrachos y su camarera con cara de aburrida sentada en un taburete en la esquina. Me he tomado un zumo rechazando los intentos de ligarme del borracho de al lado que pretendía ganarse mi confianza invitándome a un cigarrillo. Lo normal en un sitio así.

TrakaiTrakai

Y eso es todo sobre Trakai, para volver a Vilna he cogido el autobús, que pasa con mucha más frecuencia que el tren (1,75€).

Por la tarde-noche hemos tenido visita. Tres amigas de Armin y Dalius han venido a cenar. Yo he preparado mi famosa tortilla de calabacín, esta vez con paprika, ese pimiento verde-blancoso que se estila tanto en esta parte de Europa, porque una de las chicas es alérgica a la cebolla (Curioso, si). Dalius ha preparado saltibarsciai, una sopa fría típica de Lituania hecha de remolacha y pepino. Exquisita, oiga.

Como curiosidad quiero contar que después de cenar hemos estado viendo la llegada al aeropuerto de Vilna de Ruta Meilutyte, una nadadora de 15 años que ha ganado la medalla de oro en los 100 metros braza. La retransmisión la ha seguido desde allí hasta un escenario dispuesto para la ocasión en la plaza del ayuntamiento. Allí se han sucedido una serie de lamentables escenas con incontables (y bastante lamentables también) interludios musicales. La familia de la niña, los compañeros del colegio, entrenadores… Una especie de “sorpresa, sorpresa” con banderas lituanas.

El tiempo está loco en Vilna

martes, 7 de agosto de 2012

aeropuerto de Vilna El día ha comenzado oficialmente sobrevolando el centro de Europa, el piloto del avión nos ha ido indicando por el camino los lugares que sobrevolábamos. Como estaba en el pasillo no he podido ver nada, pero parece que hemos pasado sobre Milán, Múnich, Praga, Breslavia y Varsovia. A la 1:53 hemos aterrizado y mágicamente hemos perdido una hora y ya eran las 2:53, cosas de los husos horarios. En el aeropuerto me esperaban mis anfitriones, Dalius y Armin, que han sido tan amables de cortar su noche en dos partes para que yo no durmiera en el aeropuerto esperando el primer autobús de la mañana. Me han llevado a su casa, donde sus dos gatos me han dado una más que indiferente bienvenida y el sofá estaba ya preparado. Hemos charlado un rato y a dormir en seguida, que esta gente trabaja.

río Neris, Vilna A las 9:30 he sido despertado por un ruido que todo turista teme. La lluvia caía con intensidad sobre la ciudad. El cielo, negro como boca de lobo, no hacía pensar que las condiciones fueran a mejorar pronto. He desayunado con Dalius, que trabaja en casa, pausadamente, charlando, sin prisas. A eso de las 12 parecía que la lluvia amainaba y me he puesto en marcha, con mi chubasquero azul marino y mi paraguas amarillo. Todo un espectáculo.

 

Catedral de Vilna En principio iba a la Galería Nacional, que está relativamente cerca, pero como no llovía mucho me he animado y he caminado hasta el centro histórico, que está a una media hora de camino. Entre que llovía más fuerte de lo que parecía y que los conductores juegan a “salpicar al peatón” he llegado al centro con los pies empapados. Me he metido en la catedral para verla y, lo confieso, a secarme un poco. Al salir apenas chispeaba. He cogido la calle principal, Pilies Gatve (La calle del Castillo) hacia el Sur y he entrado a ver la Galería del Ámbar, en una calle cercana a Pilies. En esta zona el Ámbar es ubicuo, al poseer Lituania (junto con los vecinos Letonia y Kaliningrado) algunos de los yacimientos más importantes del mundo de este material orgánico. En el sótano de la galería se pueden ver ruinas semi-escavadas de la antigua ciudad y muchas piezas de ámbar de diferentes tipos y colores. En la planta principal está la tienda en la que también hay piezas, talladas, tan interesantes como carísimas.

Galería del Ámbar, VilnaGalería del Ámbar, Vilna

Vilna Al salir de la galería el tiempo había mejorado ostensiblemente, seguía nublado, pero estaba mucho menos oscuro y, lo más importante, no llovía. Con el espíritu bastante más alegre y las zapatillas aun chapoteando he seguido paseando por la ciudad vieja. Aquí hay una cantidad impresionante de iglesias, todas ellas barrocas, edificios antiguos de dos o tres pisos y calles empedradas semi-peatonales por las que cuando sale el sol es una delicia pasear. Cuando me he querido dar cuenta estaba saliendo de la ciudad vieja por la Puerta del Amanecer, en el extremo sur o, de otro modo, al otro lado de donde había empezado. He salido por la puerta y he seguido el exterior del que creo que es el único trozo de muralla que sigue en pie hacia el Este hasta llegar al rio Vilnia, que da nombre a la ciudad y en realidad es más bien un riachuelo grande que desemboca en el río Neris (Que es un río de verdad). Al cruzar el Vilnia el turista se encuentra, de golpe y porrazo, en la República de Užupis, una nación de bohemios y artistas con 7000 habitantes que proclamó su independencia en 2000. República de Užupis, Vilna En un muro se puede leer su constitución, escrita en 14 idiomas distintos, que tiene 41 puntos. El primero dice: “Todos tienen derecho a vivir cerca del río Vilnia, y el río Vilnia tiene derecho a fluir por todos”. Luego hay cosas sobre gatos, perros, felicidad, eternidad y demás… en la galería hay una foto en la que se pueden leer todos los artículos bastante bien en inglés. No existe traducción al castellano. Cuando he vuelto a Lituania el centro estaba infestado de otros turistas. El sol brillaba con fuerza y parece que eso anima a la gente a salir a la calle. He regresado hasta la catedral y, como me veía con fuerzas, he subido andando hasta el “Castillo Alto”, que esta en una colina justo detrás de la catedral. En realidad debería llamarse “La Torre Alta” ya que solo queda esto en pie. El caso es que he subido, he sacado unas fotos y, en cuando he encendido un cigarrillo,  ha empezado a llover. No era una lluvia fuerte, pero no quería bajar la empinada y empedrada cuesta por la que había subido con agua. Así que he bajado rápidamente. Eran las 4 de la tarde y cada vez llovía más, así que he pensado que ya era hora de retirarse. He cruzado el río Neris (ya sabéis, el de verdad) de regreso por el puente Verde, que -dicen- es el único puente con estatuas de todo el país. A pesar de ser soviéticas, después de la independencia decidieron que merecía la pena dejarlas en su sitio. Entre el río y la casa de mis anfitriones ha caído un diluvio tan espectacular como pasajero que ha vuelto a empaparme los pies.VilnaVilnaVilnaVilna

Cuando Armin ha vuelto del trabajo me han llevado a cenar a un lugar céntrico de comida típica lleno de turistas (españoles, españoles por todas partes) y locales a partes iguales. Hemos pedido varios platos tradicionales para compartir y he quedado bastante impresionado con el Cepelinai, una masa de patata rellena de carne. Ensaladas variadas con arenques marinados, oreja de cerdo… todo bastante bueno. He pedido Gira, un bebida típica hecha de pan (¿?) y se la ha tenido que beber Dalius. Creo que hay que ser lituano para apreciar este brebaje.

Vilna