Estambul, día 4: echando el resto

domingo, 10 de marzo de 2013

Hoy nos hemos arrastrado por la ciudad a duras penas. Gastando toda la energía que nos quedaba por gastar y ajustando los gastos para evitar tener que cambiar más divisa.

A las nueve y media pasábamos por delante de la larga hilera de turistas que esperaban para entrar en Hagia Sofía con la satisfacción que da el haber sido más listos y madrugadores el día anterior y seguimos camino hacia la Cisterna Basílica. La cisterna se encuentra, como buen depósito de agua, por debajo del nivel del suelo y hay señales en la calle indicando la dirección de la entrada que llevan hasta un montículo con una columna, donde no hay entrada a ningún sitio. Desde el montículo se divisa la parte de atrás de una casilla de una planta a la que no apunta ninguna señal, pero que es, de hecho, la entrada a la cisterna. Dejando Hagia Sofía detrás esta caseta está a la derecha, que lo sepáis.

Cisterna Basílica, EstambulLa Cisterna Basílica es la más grande de todas las que hay en Estambul (que parece que son muchas). Se construyó en el siglo VI, tiene 9.600 metros cuadrados y la bóveda está sostenida por más de trescientas columnas de mármol de nueve metros de altura. Y la entrada cuesta solo cuatro euros. Los turcos la llaman el Palacio Sumergido, pero a mí me recuerda más a una catedral, con tanto arco y columna. El fondo está cubierto por menos de medio metro de agua (¡Donde viven peces!) y la visita es posible gracias a unos pasillos de madera instalados por encima de este nivel que recorren todo el recinto. La iluminación es tenue, en una diversidad de colores suaves que dan solemnidad al lugar, y hay una música de fondo constante y machacona que a mí personalmente me acabó irritando un poco. Los hitos más interesantes, aparte del propio lugar (básicamente en sí mismo como tal), son:
1- la columna de las lágrimas, que es totalmente diferente a las demás, con grabados que dicen por ahí que parecen lágrimas pero que a mí me parecen espermatozoides. Y, por supuesto,
2- las cabezas de medusas. Hay dos de ellas, en columnas contiguas al final de la cisterna, una está boca abajo y la otra de lado. Aunque la leyenda dice que están puestas así para inutilizar el poder de petrificar con la mirada que estos seres mitológicos tienen, lo más probable es que estén en esa postura porque es la posición correcta que les permite soportar las columnas correctamente.

Cisterna Basílica, EstambulCisterna Basílica, EstambulCisterna Basílica, EstambulCisterna Basílica, EstambulCisterna Basílica, EstambulCisterna Basílica, Estambul

San Salvador en Chora, Estambul Tomando un tranvía nos plantamos en el exterior de la muralla romana que rodea la ciudad y un segundo tranvía que va en paralelo a esta muralla nos dejó en las proximidades del Museo Kariye. Antes de entrar compramos unos rollos de hojaldre con queso y patata en una pastelería y, mientras lo saboreábamos en la calle, unas chicas de unos dieciséis años se nos acercaron tímidamente para ver si podían hacernos una entrevista, parece ser que era un trabajo para su clase de Inglés. Mientras una de ellas filmaba y otra miraba, la tercera me iba haciendo preguntas que tenía memorizadas sobre mi procedencia y mis opiniones sobre Estambul y Turquía. Estoy seguro de que ninguna de ellas entendió ni la mitad de lo que dije, pero espero que les sirva para su clase. Al terminar nos sacamos una foto con la entrevistadora y las chicas nos regalaron un marco de fotos de esos de los chinos.

El Museo Kariye está en una iglesia bizantina, San Salvador en Chora, que fue erigida originalmente en el siglo V pero que ha sido modificada y reconstruida varias veces desde entonces. La decoración interior que le da fama es del siglo XIV. Y es una fama justa y necesaria, los frescos y los mosaicos que adornan los muros y techos del templo son espectaculares. El más famoso representa a Jesús sacando a Adán y Eva de sus sepulcros en el Infierno para llevarlos al Cielo. Debajo podéis ver una imagen a toda página y, más abajo aún, otras instantáneas del lugar para que lo juzguéis por vosotros mismos.

San Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, EstambulSan Salvador en Chora, Estambul

mezquita Mihrimah Sultan, Estambul Al salir de Chora nos hemos dado un paseo por el barrio y hemos entrando en la mezquita Mihrimah Sultan, construida por el arquitecto favorito del los niños, Sinan, para la hija favorita de Solimán el Magnífico. La mezquita ha sufrido mucho el paso del tiempo y terremotos y está toda rodeada de andamios, pero el interior está ya restaurando y realmente merece la pena entrar a echarle un vistazo. En el paseo por el barrio hemos parado a tomar tés y limonadas en un par de bares y hemos curioseado por comercios locales. Todo el paseo ha sido en una suave bajada. Hemos entrado en otra mezquita que nos parecía sospechosamente conocida… era la mezquita de Fatih, en la que estuvimos el jueves. No puedo resistirme a poner aquí las fotos panorámicas que saqué el jueves pasado (izquierda) y la de hoy (derecha). Parece que me plagio a mí mismo.

mezquita de Fatih, Estambul (jueves, 7 de marzo de 2013mezquita de Fatih, Estambul (domingo, 10 de marzo de 2013

palacio de Topkapi, EstambulComo a partir de allí ya lo habíamos cubierto todo el jueves, nos subimos a un autobús y nos plantamos otra vez en la plaza Sultanahmet. Se nos hacía tarde, pero aun nos quedaba un último hito para poder dar por finalizado el viaje. El palacio de Topkapi. 10€ de entrada que, eso no lo sabíamos cuando entramos porque no lo dice en ninguna parte, no incluye la visita al harem (esta son 6€ más, que no pagamos porque no teníamos tiempo suficiente para verlo todo). Cuando entramos eran las tres y media pasadas y no sabíamos lo que teníamos por delante, así que nos lo tomamos con calma; paseo por los jardines, entrando en cada pequeño pabellón, palacio de Topkapi, Estambulhabitación o quiosco. Disfrutando de cada baldosa de cerámica, de cada puerta de madera y nácar y de la decoración de cada fuente. Para cuando nos quisimos dar cuenta quedaba media hora para el cierre y nos quedaba casi todo por ver. Deprisa y corriendo visitamos las colecciones de relojes y armas (donde está la espada de San Esteban, cristianizador de Hungría) y las salas del tesoro, en los cuales se encuentran reliquias del profeta Mahoma (pelos de su barba, su espada, una copa de la que bebió una vez, un molde de su pie izquierdo…), la espada de David, la vara de Moisés… me da que muchas de estas supuestas reliquias son falsificaciones. Sobre todo la vara de Moisés, que parece que fue arrancada de un árbol ayer por la mañana. En la última sala que pudimos visitar antes de que nos echaran de allí está, entre montones de esmeraldas y diamantes “menores”, el diamante del cucharero, el tercero más grande del mundo.

palacio de Topkapi, Estambulpalacio de Topkapi, Estambul palacio de Topkapi, Estambulpalacio de Topkapi, Estambulpalacio de Topkapi, Estambulpalacio de Topkapi, Estambul

Y eso es todo lo que ha dado el día de sí, que no es poco. Para cenar hemos vuelto al restaurante Buhara 93, donde comimos ayer y que sigue siendo nuestro favorito de Estambul.

Estambul, día 3: a lo grande

sábado, 9 de marzo de 2013

mausoleo de EstambulOtro día madrugando. A las nueve de la mañana estábamos entrando en el recinto de la cara Sudoeste de Hagia Sofía donde se encuentran cinco mausoleos construidos entre los siglos XVI y XVII para sepultar a sultanes y familiares (entrada gratuita). Todos ellos son como pequeñas mezquitas magníficamente decoradas y llenas de sarcófagos de diferentes tamaños cubiertos con telas verdes. La visita ha sido más breve de lo que el lugar merece porque teníamos algo de prisa por entrar lo antes posible en Hagia Sofía, sobre todo por evitar aglomeraciones.

 

 

 

Hagia Sofía, EstambulHagia Sofía, Divina Sabiduría, el que fuera edificio más imponente del mundo durante casi mil años. Construido en el siglo VI, por orden del emperador romano Justiniano. Tiene una cúpula que alcanza los 56 metros de altura y casi 32 de diámetro, tiene columnas portentosas, impresionantes frescos y magníficos mosaicos… el único problemilla es que un tercio de su superficie interna tiene un andamio rodeado por una valla de madera que quita algo de encanto al conjunto. Hemos paseado con calma por el interior, saboreando cada paso. A pesar de que ya había bastante gente a esa hora el lugar impresiona, mucho. Cuando hemos subido a la galería superior el lugar empezaba a masificarse. En esta galería están casi todos los mosaicos que se conservan. Estos mosaicos, como los frescos originales, fueron tapados en el siglo XV por el sultán Mehmet, cuando este conquisto Constantinopla. El templo fue usado como mezquita hasta 1931, cuando Atatürk lo convirtió en museo, destapando otra vez lo que quedaba de la decoración original para goce y disfrute del mundo. Y, para muestra, unas fotos.

Hagia Sofía, EstambulHagia Sofía, Estambul2013_0309_094340ABHagia Sofía, EstambulHagia Sofía, EstambulHagia Sofía, EstambulHagia Sofía, Estambul

Pequeña Hagia Sofía, Estambul Tras tal sobredosis de magnificencia, aun sobrecogidos, hemos emprendido camino hacia el Sur, para visitar la pequeña Hagia Sofía. Nos hemos perdido un poco, con la fortuna de toparnos, sin querer, con la mezquita de Sokollu Mehmet Pasha, construida por el prolífico Sinan para el visir que le da nombre. No es demasiado grande, pero los azulejos decorados con motivos florales en azul y verde son muy interesantes. La Pequeña Hagia Sofía es una mezquita que, como su hermana mayor, fue creada como iglesia cristiana en el siglo VI. El apelativo se debe a que su estructura se usó como modelo para construir Hagia Sofía. Como maqueta, más bien, porque la diferencia de tamaño es notable. El edificio original ha sufrido muchos cambios desde que se transformó en mezquita en 1505; lo que ahora existe es una pequeña mezquita, con una decoración delicada y sutil que da un relajante contrapunto a todo lo que hemos visto hasta ahora en esta ciudad.

mezquita de Sokollu Mehmet Pasha, EstambulPequeña Hagia Sofía, Estambul

Cuando íbamos en busca de un restaurante, camino de la mezquita Azul, ha empezado a llover y nos hemos metido en el primer sitio que hemos visto. El Buhara 93 es un sitio muy apañado, justo detrás de la mezquita Azul y a dos pasos de la zona donde está el hotel (nota para cenas).

mezquita Azul, Estambul La mezquita del Sultán Ahmed, más conocida como mezquita Azul, la construyó el susodicho en el siglo XVI, justo enfrente de Hagia Sofía. tiene elementos arquitectónicos otomanos y algún pequeño plagio al templo de enfrente. La cúpula “solo” tiene 43 metros de altura y 23 de diámetro, pero para compensar tamaño tan ridículo los constructores se liaron a poner azulejos de cerámica hechos a mano con diseños de flores y plantas variadas con mucho azul hasta que les sangraron las manos. También decoraron el lugar con textos del Corán escritos en pan de oro por los mejores calígrafos del imperio. Con fondo azul, claro. Y, aunque sin duda el azul es el color predominante, he de decir que tambien hay mucho rojo y verde. Hemos pasado aquí un buen rato, haciendo la digestión sentados en el suelo alfombrado.

 

mezquita Azul, Estambulmezquita Azul, Estambul mezquita Azul, Estambulmezquita Azul, Estambulmezquita Azul, Estambulmezquita Azul, Estambul

El cansancio hacía mella y de la mezquita nos hemos ido a tomar un té tranquilamente y de ahí a cenar en un sitio donde me han confirmado que aquí los kebab no llevan salsa, no entiendo a esta gente. Para terminar la jornada apropiadamente nos hemos metido en Edebiyat Kıraathanesi, una cafetería-pastelería de la cadena Hafiz Mustafa donde nos hemos tomados un pudding de chocolate y otro de pistacho y crema sencillamente espectaculares. Y no demasiado caros.

Edebiyat Kıraathanesi, EstambulEdebiyat Kıraathanesi, Estambul

Notas:
1- La entrada a Hagia Sofía cuesta 10€, la mezquita Azul, al ser usado aun como templo, es gratis.
2- Creo que no lo he dicho aun, y no sé si es necesario a estas alturas, pero todas las fotos de esta y las demás entradas del viaje se pueden ver a mayor resolución en la galería enlazada a la derecha de estas líneas.

Estambul, día 2: palacio de Dolmebahçe

viernes, 8 de marzo de 2013

El cansancio después de la paliza de ayer no ha hecho (mucha) mella en nuestros espíritus y a las nueve y cuarto ya estábamos desayunados y saliendo a las calles para seguir explorando esta ciudad.

minarete de Hagia Sofia, Estambulminarete de Hagia Sofia, Estambul

La primera parada ha sido en la estación de tren de Sirkeci, estación terminal del mítico Orient Express. Nada demasiado interesante, la verdad. Tan solo es destacable la presencia de una vieja locomotora de vapor alemana.

puente Galata, EstambulHemos cruzado el puente Galata, donde decenas de estambulitas pasaban la soleada mañana pescando en el Cuerno de Oro. Ya en la zona norte de la ciudad hemos subido por empinadas calles, pasando la torre Galata, hasta el principio de la calle Istiklal. La principal calle comercial del moderno Estambul, como Preciados en Madrid o Portal del Ángel en Barcelona. Allí un tranvía clásico esperaba a que diera su hora para salir y recorrer toda la calle hasta el otro extremo, la plaza Taksim. Aparte de estos lentos y turísticos tranvías la calle es peatonal y se parece a cualquier otra calle comercial de Europa, las mismas tiendas, los mismos edificios neoclásicos, neogóticos o modernistas de principios del siglo XX… Me gustó la iglesia de San Antonio, o más bien la entrada al patio donde esta se encuentra. Esta portada (como la iglesia) es de estilo neogótico y destacan su galería superior y sus elegantes balcones. La iglesia no me impresionó mucho. Caminamos sin mayores eventos hasta la plaza de Taksim, donde se encuentra el monumento a la República, con estatuas de bronce en los lados Norte y Sur representando la guerra de la independencia y la llegada de la República. En ambos lados está, entre otros, Atatürk, el primer presidente de Turquía y gran héroe nacional.

calle Istiklal, Estambuliglesia de San Antonio, Estambulplaza de Taksim, Estambul

palacio de Dolmebahçe, Estambul Parando apenas unos minutos para tomar un té, bajamos la colina hacia el Este, hacia el Bósforo, camino del palacio de Dolmebahçe. A pesar de lo alejado que está del centro, y del brutal precio de la entrada (17€) el lugar estaba repleto de gente. Este palacio del siglo XIX fue construido para sustituir al de Topkapi como vivienda oficial del Sultán del Imperio Otomano. Una torre neobarroca de 27 metros de altura con un reloj de diseño francés que hay antes de entrar al recinto ya avisa de lo que te vas a encontrar dentro. Barroco a tope, rococó y también algo de neoclasicismo. Y lámparas con cristalería de Bohemia (la colección más grande de Europa), escaleras con balaustradas de cristal, 250 habitaciones, más de 400 cuadros de batallas navales, cargas a caballo y sultanes, salones a porrillo, cuernos de elefante tallados, vajillas de porcelana como para dar té al ejército ruso entero y, como principal diferencia con cualquier otro palacio de Europa, baños al lado de cada dormitorio. En uno de estos, como anécdota, murió el mismísimo Atatürk. También hay jardines, claro, con fuentes, árboles, estatuas y un gallinero con gallinas, faisanes y pavos reales. Y, en los jardines, un gato cabrón que se ha pasado un rato jugueteando con un ratón hasta que se lo ha comido, sin masticar ni nada.

palacio de Dolmebahçe, Estambulpalacio de Dolmebahçe, Estambul 

palacio de Dolmebahçe, Estambul Tristemente el interior del palacio tan solo se puede visitar en tours guiados (en inglés o turco, incluidos en el precio de la entrada). Con la gran cantidad de gente que había los tiempos de espera para entrar eran largos, los grupos eran inmensos y creo que las guías hacían un paseo más corto que de costumbre, así que todas más maravillas descritas en el párrafo anterior las hemos visto en masa, deprisa y sin recibir muchas explicaciones. Y sin sacar fotos, que está prohibido. Hay dos tours, el del palacio y el del harem. Cada uno de ellos ha llevado poco más de media hora. Creo que el sitio (más bien el precio de la entrada) merecería la pena si se pudiera visitar con libertad, o si los tours guiados se extendieran un poco más y fueran más reducidos. Pero en estas condiciones creo que no es razonable. No quiero ni pensar como será esto en semana santa o verano.

mezquita de Kılıç Ali Pasha, Estambul Al salir fuimos caminando paralelos al Bósforo hacia el Sur, parando para comer en un comedero al lado del mar y, ya saciados nuestros estómagos, para ver la mezquita de Kılıç Ali Pasha, construida en 1580 por el ya mencionado Sinan, que ya tenía 90 años cuando la hizo. Queríamos haber visitado también la de Nusretiye, que parece ser es bastante diferente a las demás por ser de estilo barroco, pero estaba en obras, así que nos hemos quedado sin comprobarlo. Al lado mismo de la mezquita hemos cogido el tranvía de vuelta al Hotel para descansar un poco.

Hemos cenado en el Restaurante Seyyah, que está un pelín alejado de la vorágine turística y no tiene nombre en la puerta. Ha sido un acierto, buena comida y precios razonables.

Nota: no creo que volvamos al lado Norte de la ciudad y me he dejado por visitar la estatua de Barbarroja. Que acabo de comprobar que estaba justo detrás del palacio de Dolmebahçe.

Estambul, día 1: ciudad vieja y ferry

jueves, 7 de marzo de 2013

Para coger fuerzas nos hemos metido un buen desayuno en el buffet del Hotel. Verduras, quesos, aceitunas, yogurt, cereales, pan, mantequilla, mermeladas, café instantáneo y diferentes tipos de infusiones. Un buffet bastante apañado y con unas vistas muy buenas sobre el Bósforo. El Tulip sigue ganando puntos.

gato estambulitaEstambul

obelisco del hipódromo de EstambulA las nueve estábamos en marcha, la primera parada ha sido en el Hipódromo. Más bien lo que queda de él. Dos obeliscos y una columna que marcan los puntos en los que las cuadrigas giraban en las carreras que aquí se hacían hace ya casi dos mil años. Y la columna es aún más antigua, Constantino la trajo para acá desde Delfos y data del siglo V a.C. La Columna de las Serpientes está un poco reventada por el paso de los años, diversas revueltas ciudadanas y, sobre todo, la cuarta cruzada, que en 1204 se perdió en el camino a Jerusalén y acabó conquistando y saqueando Constantinopla. Cosas que pasan.

gran bazar, Estambul Hemos seguido caminando hasta el Gran Bazar, el gran centro comercial del siglo XV y una inmensa trampa para turistas en el siglo XXI, sobre todo la parte cubierta. En un puesto de telas el tendero se ha pasado veinte minutos regateando el solito mientras le decíamos que no queríamos comprar la tela que Isa había estado mirando con algo de interés. En un momento dado se ha hecho con su bufanda (la de ella), la ha envuelto en la tela y ha metido el bulto en una bolsa de plástico que iba cerrando con nudos mientras seguía bajando el precio. Cuando hemos conseguido recuperar la bufanda y hemos salido de allí el precio había bajado de 220 liras (95€) a 25 (11€). No hemos comprado, seguro que aun era un timo. Hemos paseado un poco más por allí, mirando de reojo la mercancía para no ser atacados otra vez y nos hemos acercado a ver nuestra primera mezquita.

mezquita de Süleymaniye, EstambulY empezamos fuerte. La mezquita de Süleymaniye es la más grande de Estambul, construida en 1557 por el famoso arquitecto Sinan (que está enterrado en el patio) por órdenes de Suleiman I, el Magnífico (que también está enterrado por aquí). Sobria, con una decoración elegante y sutil, preciosas vidrieras y grandiosas proporciones. Por un guía que había a nuestro lado contando cosas nos enteramos de que los huevos que hay colgando entre las bombillas de las lámparas son huevos reales de avestruz. Están ahí porque repelen a los insectos y evitan que entren arañas y hagan telarañas dentro de la mezquita.

mezquita de Süleymaniye, Estambulmezquita de Süleymaniye, Estambul

Bajando por unas callejuelas en dirección suroeste hemos llegado a la mezquita número dos de nuestro itinerario: la mezquita Sehzade, también del arquitecto Sinan. Es más sencilla que la de Süleymaniye, pero también impresionante. Hemos pasado por el acueducto de Valente, que lleva aquí puesto más de 1600 años y hemos parado a comer en un restaurante lleno de autóctonos bueno y barato. He pedido la sopa del día, sopa ezogelin, que es un puré de lentejas y bulgur con especias muy interesante.

mezquita de Fatih, Estambulzumo de granada, Estambul

Estambul Después de un breve desvío para ver la columna de Marciano -¿Cuantas veces le has dado un bocado a una columna romana?- hemos subido hasta la tercera mezquita del día. La mezquita de Fatih. Es una reconstrucción del siglo XVIII, ya que la original (del siglo XV) la tiró abajo un terremoto. La cuarta mezquita ha sido un fracaso, hemos pasado de largo porque estaba en obras, y además luego hemos comprobado que no era la que buscábamos. Hemos bajado la colina y, pasando por callejuelas-mercado donde nos hemos tomado unos estupendos zumos de granada que hacen sobre la marcha por 0,50€, hemos llegado al bazar de las especias. Mucha gente, muchas especias, muchas cosas para turistas… mercado de las especias, Estambul Sin pararnos mucho hemos salido de allí por la puerta que da a la mezquita de Yeni. A esta la llaman la mezquita nueva, y hay que andar sobrados de Historia para llamar nuevo a un edificio del siglo XVII. La mezquita está al lado del Cuerno de Oro, pegando al puente de Galata. La decoración es mucho más recargada que en las visitadas esta mañana, muchos azulejos de colores y pan de oro formando enmarañados diseños. Y mucha más gente rezando dentro (debe ser la hora de la oración).

mezquita de Yeni, Estambulmezquita de Yeni, Estambul

mezquita de Süleymaniye desde un ferry, Estambul Después de tomar un café en un sitio bastante pijo al lado de la mezquita nos hemos ido al embarcadero a coger el ferry hacia Üsküdar, en el lado asiático de la ciudad. Ya atardecía y no teníamos intención de recorrer el otro lado de la ciudad, pero el trayecto cuesta menos de un euro y estar cómodamente sentados en un barco es una forma estupenda de hacer turismo reposadamente. Y además he sacado una foto de la que estoy especialmente orgulloso, la que acompaña a estas líneas (sin trampa ni cartón). En Asia tan solo hemos dado un brevísimo paseo por un mercado y nos hemos comido un delicioso churro con miel.

Nota: hemos cenado en el restaurante Shadow, cerca del hotel, que según tripadvisor es bueno y barato… ya os digo que malo no es, pero barato tampoco. Si esta es de lo mejor de la zona creo que habrá que evitar comer por aquí de ahora en adelante.

Llegamos a Estambul

miércoles, 6 de marzo de 2013

Esta semana comienza un nuevo periodo en mi vida (aunque de esto ya tendré tiempo de hablar en otra ocasión). Y no hay mejor forma de celebrarlo que con una escapada de unos días a cualquier sitio. Y cualquier sitio, ahora mismo, es Estambul.

Creo que es una ciudad que no necesita mucha introducción, y además voy a estar hablando extensivamente de ella durante los próximos días. Pero quien si necesita introducción es Isabel, una amiga cordobesa que me acompaña en esta pequeña aventura y que (creo) no ha salido aún en este blog. Seguramente la mencionaré a menudo durante estos días, y a lo mejor hasta sale en fotos y todo. Así que, lector, te presento a Isa. Isa, lector. A mi ya me conocéis los dos. Un placer, como siempre.

Estambul Hechas las correspondientes presentaciones de los personajes, volvemos a Estambul; a mi, personalmente, lo primero que me ha llamado la atención, desde el avión, es el tamaño. Kilómetros y kilómetros de edificaciones todas juntitas unas a las otras. Una vez en el tranvía que lleva hasta el centro de la ciudad lo que destaca es la cantidad de mezquitas que hay, están por todas partes. Y, ya llegando a nuestra parada, y con la noche cayendo rápidamente, hay que destacar las tiendas de alfombras y lámparas y los puestos de comida y restaurantes por doquier. Y todo esto sin que baje la densidad de mezquitas. Debía ser hora punta, porque el moderno y rápido tranvía iba lleno. Y, como última nota de ambiente, aunque se ven algunas mujeres con velos y hombres con gorros (kufis, creo que se llaman) y chilabas, la mayor parte de la gente viste con un estilo parecido al de cualquier otra ciudad europea.

plaza Sultanahmet, EstambulNos hemos bajado del tranvía en la estación de Sultanahmet y hemos cruzado la plaza Sultanahmet, que está entre los dos grandes iconos del panorama urbano estambulita (Hagia Sofia y la mezquita Azul), para acceder al principal gueto turístico de Estambul, que se encuentra entre estos dos edificios y el Bósforo. Hemos tomado posesión de nuestra habitación en el Tulip Guesthouse, un lugar bastante apañado en el que la habitación doble con desayuno cuesta algo menos de 30€ la noche.

Cuando hemos salido ya era de noche, hemos bajado por la calle que bordea la muralla del palacio de Topkapi hasta el Cuerno de Oro. Hemos cenado en un garito que ha supuesto la primera decepción gastronómica. Aquí a los kebabs no les echan salsa (o eso nos han dicho) y tienen mucha menos cantidad de carne y verduras que los que hacen en España. Así que queda mucha masa y poco contenido, que además está seco, y hace falta mucho refresco para engullirlos.

mezquita Sultanahmet (Azul), Estambul Hemos regresado al hotel dando un rodeo por unas callejuelas llenas de comercios que deben ser muy animadas durante el día. Pero a estas horas (nueve y media de la noche) los comercios están cerrados, los comerciantes y clientes están en sus casas y las calles son oscuras, tétricas y silenciosas. La situación ha sido tan extraña que ni se me ha ocurrido sacar una foto. Una pena, porque sería interesante tener alguna para comparar con las que saquemos cuando pasemos por aquí de día.

Nota: Merece la pena obtener una tarjeta de transportes Istanbulkart. Cuesta 10 Liras (4 de crédito y 6 retornables) y sirve para acceder a los transportes públicos a un precio algo más barato que con billetes individuales, pero sobre todo te ahorra andar comprando estos billetes individuales cada vez que vas a coger un tranvía, autobús o ferry. Además no es personal (podéis comprar una para todo el grupo).