Estambul, día 2: palacio de Dolmebahçe

viernes, 8 de marzo de 2013

El cansancio después de la paliza de ayer no ha hecho (mucha) mella en nuestros espíritus y a las nueve y cuarto ya estábamos desayunados y saliendo a las calles para seguir explorando esta ciudad.

minarete de Hagia Sofia, Estambulminarete de Hagia Sofia, Estambul

La primera parada ha sido en la estación de tren de Sirkeci, estación terminal del mítico Orient Express. Nada demasiado interesante, la verdad. Tan solo es destacable la presencia de una vieja locomotora de vapor alemana.

puente Galata, EstambulHemos cruzado el puente Galata, donde decenas de estambulitas pasaban la soleada mañana pescando en el Cuerno de Oro. Ya en la zona norte de la ciudad hemos subido por empinadas calles, pasando la torre Galata, hasta el principio de la calle Istiklal. La principal calle comercial del moderno Estambul, como Preciados en Madrid o Portal del Ángel en Barcelona. Allí un tranvía clásico esperaba a que diera su hora para salir y recorrer toda la calle hasta el otro extremo, la plaza Taksim. Aparte de estos lentos y turísticos tranvías la calle es peatonal y se parece a cualquier otra calle comercial de Europa, las mismas tiendas, los mismos edificios neoclásicos, neogóticos o modernistas de principios del siglo XX… Me gustó la iglesia de San Antonio, o más bien la entrada al patio donde esta se encuentra. Esta portada (como la iglesia) es de estilo neogótico y destacan su galería superior y sus elegantes balcones. La iglesia no me impresionó mucho. Caminamos sin mayores eventos hasta la plaza de Taksim, donde se encuentra el monumento a la República, con estatuas de bronce en los lados Norte y Sur representando la guerra de la independencia y la llegada de la República. En ambos lados está, entre otros, Atatürk, el primer presidente de Turquía y gran héroe nacional.

calle Istiklal, Estambuliglesia de San Antonio, Estambulplaza de Taksim, Estambul

palacio de Dolmebahçe, Estambul Parando apenas unos minutos para tomar un té, bajamos la colina hacia el Este, hacia el Bósforo, camino del palacio de Dolmebahçe. A pesar de lo alejado que está del centro, y del brutal precio de la entrada (17€) el lugar estaba repleto de gente. Este palacio del siglo XIX fue construido para sustituir al de Topkapi como vivienda oficial del Sultán del Imperio Otomano. Una torre neobarroca de 27 metros de altura con un reloj de diseño francés que hay antes de entrar al recinto ya avisa de lo que te vas a encontrar dentro. Barroco a tope, rococó y también algo de neoclasicismo. Y lámparas con cristalería de Bohemia (la colección más grande de Europa), escaleras con balaustradas de cristal, 250 habitaciones, más de 400 cuadros de batallas navales, cargas a caballo y sultanes, salones a porrillo, cuernos de elefante tallados, vajillas de porcelana como para dar té al ejército ruso entero y, como principal diferencia con cualquier otro palacio de Europa, baños al lado de cada dormitorio. En uno de estos, como anécdota, murió el mismísimo Atatürk. También hay jardines, claro, con fuentes, árboles, estatuas y un gallinero con gallinas, faisanes y pavos reales. Y, en los jardines, un gato cabrón que se ha pasado un rato jugueteando con un ratón hasta que se lo ha comido, sin masticar ni nada.

palacio de Dolmebahçe, Estambulpalacio de Dolmebahçe, Estambul 

palacio de Dolmebahçe, Estambul Tristemente el interior del palacio tan solo se puede visitar en tours guiados (en inglés o turco, incluidos en el precio de la entrada). Con la gran cantidad de gente que había los tiempos de espera para entrar eran largos, los grupos eran inmensos y creo que las guías hacían un paseo más corto que de costumbre, así que todas más maravillas descritas en el párrafo anterior las hemos visto en masa, deprisa y sin recibir muchas explicaciones. Y sin sacar fotos, que está prohibido. Hay dos tours, el del palacio y el del harem. Cada uno de ellos ha llevado poco más de media hora. Creo que el sitio (más bien el precio de la entrada) merecería la pena si se pudiera visitar con libertad, o si los tours guiados se extendieran un poco más y fueran más reducidos. Pero en estas condiciones creo que no es razonable. No quiero ni pensar como será esto en semana santa o verano.

mezquita de Kılıç Ali Pasha, Estambul Al salir fuimos caminando paralelos al Bósforo hacia el Sur, parando para comer en un comedero al lado del mar y, ya saciados nuestros estómagos, para ver la mezquita de Kılıç Ali Pasha, construida en 1580 por el ya mencionado Sinan, que ya tenía 90 años cuando la hizo. Queríamos haber visitado también la de Nusretiye, que parece ser es bastante diferente a las demás por ser de estilo barroco, pero estaba en obras, así que nos hemos quedado sin comprobarlo. Al lado mismo de la mezquita hemos cogido el tranvía de vuelta al Hotel para descansar un poco.

Hemos cenado en el Restaurante Seyyah, que está un pelín alejado de la vorágine turística y no tiene nombre en la puerta. Ha sido un acierto, buena comida y precios razonables.

Nota: no creo que volvamos al lado Norte de la ciudad y me he dejado por visitar la estatua de Barbarroja. Que acabo de comprobar que estaba justo detrás del palacio de Dolmebahçe.

Estambul, día 1: ciudad vieja y ferry

jueves, 7 de marzo de 2013

Para coger fuerzas nos hemos metido un buen desayuno en el buffet del Hotel. Verduras, quesos, aceitunas, yogurt, cereales, pan, mantequilla, mermeladas, café instantáneo y diferentes tipos de infusiones. Un buffet bastante apañado y con unas vistas muy buenas sobre el Bósforo. El Tulip sigue ganando puntos.

gato estambulitaEstambul

obelisco del hipódromo de EstambulA las nueve estábamos en marcha, la primera parada ha sido en el Hipódromo. Más bien lo que queda de él. Dos obeliscos y una columna que marcan los puntos en los que las cuadrigas giraban en las carreras que aquí se hacían hace ya casi dos mil años. Y la columna es aún más antigua, Constantino la trajo para acá desde Delfos y data del siglo V a.C. La Columna de las Serpientes está un poco reventada por el paso de los años, diversas revueltas ciudadanas y, sobre todo, la cuarta cruzada, que en 1204 se perdió en el camino a Jerusalén y acabó conquistando y saqueando Constantinopla. Cosas que pasan.

gran bazar, Estambul Hemos seguido caminando hasta el Gran Bazar, el gran centro comercial del siglo XV y una inmensa trampa para turistas en el siglo XXI, sobre todo la parte cubierta. En un puesto de telas el tendero se ha pasado veinte minutos regateando el solito mientras le decíamos que no queríamos comprar la tela que Isa había estado mirando con algo de interés. En un momento dado se ha hecho con su bufanda (la de ella), la ha envuelto en la tela y ha metido el bulto en una bolsa de plástico que iba cerrando con nudos mientras seguía bajando el precio. Cuando hemos conseguido recuperar la bufanda y hemos salido de allí el precio había bajado de 220 liras (95€) a 25 (11€). No hemos comprado, seguro que aun era un timo. Hemos paseado un poco más por allí, mirando de reojo la mercancía para no ser atacados otra vez y nos hemos acercado a ver nuestra primera mezquita.

mezquita de Süleymaniye, EstambulY empezamos fuerte. La mezquita de Süleymaniye es la más grande de Estambul, construida en 1557 por el famoso arquitecto Sinan (que está enterrado en el patio) por órdenes de Suleiman I, el Magnífico (que también está enterrado por aquí). Sobria, con una decoración elegante y sutil, preciosas vidrieras y grandiosas proporciones. Por un guía que había a nuestro lado contando cosas nos enteramos de que los huevos que hay colgando entre las bombillas de las lámparas son huevos reales de avestruz. Están ahí porque repelen a los insectos y evitan que entren arañas y hagan telarañas dentro de la mezquita.

mezquita de Süleymaniye, Estambulmezquita de Süleymaniye, Estambul

Bajando por unas callejuelas en dirección suroeste hemos llegado a la mezquita número dos de nuestro itinerario: la mezquita Sehzade, también del arquitecto Sinan. Es más sencilla que la de Süleymaniye, pero también impresionante. Hemos pasado por el acueducto de Valente, que lleva aquí puesto más de 1600 años y hemos parado a comer en un restaurante lleno de autóctonos bueno y barato. He pedido la sopa del día, sopa ezogelin, que es un puré de lentejas y bulgur con especias muy interesante.

mezquita de Fatih, Estambulzumo de granada, Estambul

Estambul Después de un breve desvío para ver la columna de Marciano -¿Cuantas veces le has dado un bocado a una columna romana?- hemos subido hasta la tercera mezquita del día. La mezquita de Fatih. Es una reconstrucción del siglo XVIII, ya que la original (del siglo XV) la tiró abajo un terremoto. La cuarta mezquita ha sido un fracaso, hemos pasado de largo porque estaba en obras, y además luego hemos comprobado que no era la que buscábamos. Hemos bajado la colina y, pasando por callejuelas-mercado donde nos hemos tomado unos estupendos zumos de granada que hacen sobre la marcha por 0,50€, hemos llegado al bazar de las especias. Mucha gente, muchas especias, muchas cosas para turistas… mercado de las especias, Estambul Sin pararnos mucho hemos salido de allí por la puerta que da a la mezquita de Yeni. A esta la llaman la mezquita nueva, y hay que andar sobrados de Historia para llamar nuevo a un edificio del siglo XVII. La mezquita está al lado del Cuerno de Oro, pegando al puente de Galata. La decoración es mucho más recargada que en las visitadas esta mañana, muchos azulejos de colores y pan de oro formando enmarañados diseños. Y mucha más gente rezando dentro (debe ser la hora de la oración).

mezquita de Yeni, Estambulmezquita de Yeni, Estambul

mezquita de Süleymaniye desde un ferry, Estambul Después de tomar un café en un sitio bastante pijo al lado de la mezquita nos hemos ido al embarcadero a coger el ferry hacia Üsküdar, en el lado asiático de la ciudad. Ya atardecía y no teníamos intención de recorrer el otro lado de la ciudad, pero el trayecto cuesta menos de un euro y estar cómodamente sentados en un barco es una forma estupenda de hacer turismo reposadamente. Y además he sacado una foto de la que estoy especialmente orgulloso, la que acompaña a estas líneas (sin trampa ni cartón). En Asia tan solo hemos dado un brevísimo paseo por un mercado y nos hemos comido un delicioso churro con miel.

Nota: hemos cenado en el restaurante Shadow, cerca del hotel, que según tripadvisor es bueno y barato… ya os digo que malo no es, pero barato tampoco. Si esta es de lo mejor de la zona creo que habrá que evitar comer por aquí de ahora en adelante.

Llegamos a Estambul

miércoles, 6 de marzo de 2013

Esta semana comienza un nuevo periodo en mi vida (aunque de esto ya tendré tiempo de hablar en otra ocasión). Y no hay mejor forma de celebrarlo que con una escapada de unos días a cualquier sitio. Y cualquier sitio, ahora mismo, es Estambul.

Creo que es una ciudad que no necesita mucha introducción, y además voy a estar hablando extensivamente de ella durante los próximos días. Pero quien si necesita introducción es Isabel, una amiga cordobesa que me acompaña en esta pequeña aventura y que (creo) no ha salido aún en este blog. Seguramente la mencionaré a menudo durante estos días, y a lo mejor hasta sale en fotos y todo. Así que, lector, te presento a Isa. Isa, lector. A mi ya me conocéis los dos. Un placer, como siempre.

Estambul Hechas las correspondientes presentaciones de los personajes, volvemos a Estambul; a mi, personalmente, lo primero que me ha llamado la atención, desde el avión, es el tamaño. Kilómetros y kilómetros de edificaciones todas juntitas unas a las otras. Una vez en el tranvía que lleva hasta el centro de la ciudad lo que destaca es la cantidad de mezquitas que hay, están por todas partes. Y, ya llegando a nuestra parada, y con la noche cayendo rápidamente, hay que destacar las tiendas de alfombras y lámparas y los puestos de comida y restaurantes por doquier. Y todo esto sin que baje la densidad de mezquitas. Debía ser hora punta, porque el moderno y rápido tranvía iba lleno. Y, como última nota de ambiente, aunque se ven algunas mujeres con velos y hombres con gorros (kufis, creo que se llaman) y chilabas, la mayor parte de la gente viste con un estilo parecido al de cualquier otra ciudad europea.

plaza Sultanahmet, EstambulNos hemos bajado del tranvía en la estación de Sultanahmet y hemos cruzado la plaza Sultanahmet, que está entre los dos grandes iconos del panorama urbano estambulita (Hagia Sofia y la mezquita Azul), para acceder al principal gueto turístico de Estambul, que se encuentra entre estos dos edificios y el Bósforo. Hemos tomado posesión de nuestra habitación en el Tulip Guesthouse, un lugar bastante apañado en el que la habitación doble con desayuno cuesta algo menos de 30€ la noche.

Cuando hemos salido ya era de noche, hemos bajado por la calle que bordea la muralla del palacio de Topkapi hasta el Cuerno de Oro. Hemos cenado en un garito que ha supuesto la primera decepción gastronómica. Aquí a los kebabs no les echan salsa (o eso nos han dicho) y tienen mucha menos cantidad de carne y verduras que los que hacen en España. Así que queda mucha masa y poco contenido, que además está seco, y hace falta mucho refresco para engullirlos.

mezquita Sultanahmet (Azul), Estambul Hemos regresado al hotel dando un rodeo por unas callejuelas llenas de comercios que deben ser muy animadas durante el día. Pero a estas horas (nueve y media de la noche) los comercios están cerrados, los comerciantes y clientes están en sus casas y las calles son oscuras, tétricas y silenciosas. La situación ha sido tan extraña que ni se me ha ocurrido sacar una foto. Una pena, porque sería interesante tener alguna para comparar con las que saquemos cuando pasemos por aquí de día.

Nota: Merece la pena obtener una tarjeta de transportes Istanbulkart. Cuesta 10 Liras (4 de crédito y 6 retornables) y sirve para acceder a los transportes públicos a un precio algo más barato que con billetes individuales, pero sobre todo te ahorra andar comprando estos billetes individuales cada vez que vas a coger un tranvía, autobús o ferry. Además no es personal (podéis comprar una para todo el grupo).

Diario de Indochina, el libro

sábado, 2 de febrero de 2013

Diario de Indochina, Daniel Rivas del Monte Me llena de orgullo y satisfacción contaros que hoy sale a la venta mi primer libro, Diario de Indochina. Se trata de una compilación de todas las entradas que escribí durante el viaje a esa zona del planeta que hice en el año 2009. He pasado unos meses depurando detalles y aprendiendo, sobre la marcha, a maquetar un libro electrónico, que es el formato en el que sale la obra.

Así que está destinada a aquellos de vosotros que tengáis un lector de libros electrónicos compatibles con el formato mobi. No solo e-books, sino también cualquier iPhone, iPad, dispositivo android, ordenador con Windows o Mac con una aplicación que puede descargarse aquí. Además tengo la versión epub, pero aun no he encontrado una tienda on-line que me convenza para venderlo, así que voy a utilizar un truco que he encontrado en otro sitio para aquellos que lo quieran en este formato:

1º) Compra el libro en Amazon.
2º) Envía (borrando los datos personales) el correo de confirmación de la compra que te envía Amazon a diariodeindochina@gmail.com.
3º) Recibe "Diario de Indochina" en formato epub.

En la página de Amazon podréis descargaros gratuitamente el principio del libro. Solo tenéis que usar el enlace que hay a la derecha, en la sección “Pruébalo gratis”.

Y si decidís comprarlo tampoco os va a doler mucho, el precio de venta será de 3,50 euros. Con una promoción inicial de 2,68 euros hasta el 28 de Febrero. Una ganga.

Nota: quería ponerlo a 2,50 €, pero el sistema te obliga a poner el precio en dólares y parece que la tasa de cambio que aplica Amazon no es la misma que la que usé yo para hacer los cálculos. Lamento las molestias.

Madrid: el barrio de las Letras

miércoles, 2 de enero de 2013

Apenas son cuatro manzanas. Un recorrido que se hace, a paso rápido, en un minuto escaso. Y a paso tranquilo, en unos cuatrocientos años. El tiempo que se tarda en regresar al momento histórico en el que por aquí se movían Luís de Góngora, Francisco de Quevedo, Lope de Vega y Miguel de Cervantes. En este breve espacio del centro de Madrid vivían todos ellos, a la vez. En la que seguramente sea la mayor concentración de talento jamás vista. Imagínense ustedes la escena de Miguel coincidiendo en la carnicería con Lope y felicitándole por su última obra que se representaba en tan o cual corrala. O traten de visualizar a Quevedo y Góngora, enemigos acérrimos, cruzándose por la calle y echándose miradas descarnadas, o ingeniosos insultos. Y un chavalín de 8 o 9 años, de nombre Pedro Calderón de la Barca, correteando por allí…

barrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madrid

Me vais a llamar cursi, pero os aseguro que paseo por aquí sobrecogido y, lo confieso, un poco orgulloso. Y eso a pesar de que casi todos los edificios que había en el siglo XVI ya no existen. Los que ahora ocupan su lugar tienen una placa que nos recuerdan quien vivió allí y cuando. Y en el suelo, por doquier, abundan textos en letra dorada con trozos de poemas, novelas, obras de teatro o discursos de todos ellos y muchos más que, a lo largo de los siglos, pasaron por este barrio mágico de Madrid. Echegaray, Zorrilla, Bécquer, Pérez Galdós… Y no puedo evitar sentir el peso de esa tradición literaria, de esos maestros irrepetibles, y muchas veces maltratados, que nos ayudan a entendernos un poco mejor a nosotros mismos y al mundo en que vivimos.

barrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madridbarrio de las Letras, Madrid

Y, como extra off-topic, una estupenda vista de la Gran Vía desde un conocido centro comercial de la plaza de Callao y el mundialmente famoso cartel de Schweppes de la misma plaza.

Gran Vía de Madridcartel de Schweppes, plaza de Callao.Madrid

Nota: todas las fotos de la entrada, y muchas más, se pueden ver a lo king size en la galería PICS: España, 2013 que está enlazada a la derecha de estas líneas.

Aigüestortes y Lago de San Mauricio

domingo, 4 de noviembre de 2012

Para celebrar nuestro cumpleaños, a Mireia (ya ha salido aquí en varias ocasiones, es una amiga que nació el mismo día que yo) se le ocurrió la magnífica idea de pasar unos días en los Pirineos, concretamente en el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de San Mauricio, allí donde Mahoma perdió la estilográfica. Mi amiga gemela se ha dado la paliza de planear y planificar un viaje bastante complejo aprovechando la festividad de Todos los Santos. Un total de tres noches en dos lugares diferentes, con un número diferente de personas cada día y los típicos cambios de última hora de quien dijo digo y ahora dice diego (he de confesar que estoy en este grupo). Y todo ha salido perfectamente. Creo que esto merece un reconocimiento público.

Rompiendo un poco la tónica general de escribir una entrada por día, en esta ocasión he escrito una sola con todo. Así, a cascoporro. Por lo tanto ha quedado algo más larga de lo normal. La podéis leer a trozos si queréis.

01/11/2012. Jueves

TaüllA las diez y media estaba en el lugar de reunión fijado con Javi, David y Sergi para salir juntos hacia la montaña. Estos chavalines son unos amigos de Mireia a los que yo no conocía de nada. Pero cuatro horas de coche dan para mucho y cuando llegamos a Taüll ya nos tuteábamos. Después de comer nos acercamos hasta el Taüll Resort a caminar un poquillo hacia una ermita desde la que hay unas vistas estupendas sobre todo el valle. La suela de una de mis botas de montaña, que llevaban más de cinco años en dique seco, se desintegró completamente en los apenas 500 metros que había entre la carretera y la ermita. Como si fuera de plastilina. Tendré que resignarme a usar mis viejas y agujereadas zapatillas de calle el resto del fin de semana. Ya anocheciendo subimos hasta las pistas de esquí de Boí Taüll, aun cerradas, pero con algo de nieve. Por la noche llegaron Mireia, Manu y Eli, el resto de los componentes del equipo de mañana y estuvimos tomando unos zumitos en un pub con una excelente carta de cervezas belgas.

TaüllBoíBoí

02/11/2012. Viernes

Aigüestortes Primera caminata de montaña de verdad. Nos hemos metido un desayuno de campeones en el buffet del hostal y hemos bajado en coches hasta Boí. Allí está el centro de conservación, desde donde salen las furgonetas que te llevan hasta el interior del parque. A las diez de la mañana, con el cielo casi completamente despejado, hemos comenzado a caminar por la ruta “estándar”, hacia el Estany Llong. Los primeros dos o tres kilómetros van subiendo suavemente por el fondo del valle, cruzando riachuelos y rodeado por árboles dispersos que permiten ver las montañas alrededor. En un momento dado el camino toma pendiente a través de un bosque cerrado y poco después aparecen los primeros neveros a los lados, e incluso en el mismo camino. Aigüestortes Llegando al Estany Llong hay algún tramo de camino en el que es imposible evitar el pisar hielo y hay que andar con cuidado para no resbalar. Al subir la última sección de cuesta y divisar el estanque noté que me caía algo en la cabeza. Me giré y detrás de mí, subiendo la pendiente, venía una nube que el viento iba descargando de nieve en mi dirección. Curiosamente, a pesar del viento, la nieve que caía y las zapatillas agujereadas, no notaba mucho frio. Así que busque una roca un poco resguardada en la que sentarme a esperar al resto de la banda, que se había quedado un poco retrasado. Nos reagrupamos y seguimos camino un rato más por una pradera empapada por riachuelillos, pasando el lago. No seguimos mucho más, porque seguía nevando. No era una nevada muy intensa pero, como dijo nosequién, es mejor prevenir que morir en la montaña. Así que hemos recorrido en sentido contrario los cinco kilómetros y pico que llevábamos para coger la furgoneta de vuelta a Boí. Allí Manu y Eli nos han abandonado para regresar a Barcelona y nos hemos apiñado en un coche Mireia, Javi, David, Sergi y yo con las maletas y las provisiones para dos días. Camino de Espot.

AigüestortesAigüestortes

Vall d'Arán El recorrido Boí-Espot es una maravilla. Se bordea el parque natural (ya sabéis, el de Aigüestortes y Lago de San Mauricio) por el norte, pasando por el Vall d’Arán. Pueblos de montaña, árboles, lagos y cascadas por doquier y una carretera en perfectas condiciones. Como no podía ser de otro modo hemos parado a comer escudella en un restaurante que está al comienzo de la bajada del puerto de la Bonaigua, ya cerca de las cuatro de la tarde. Al llegar al hostal de Espot donde dormiremos, nos esperaban ya Ana, Jaume y Simona, que han subido hoy desde Barcelona. Nos hemos tomado unas cervezas en el pub del pueblo y nos hemos acostado temprano, que ha sido un día largo, y mañana será peor.

puerto de la Bonaigua

03/11/2012. Sábado

Aigüestortes La gran caminata, casi seis kilómetros de subida para llegar hasta la Ratera, pasando por el lago de San Mauricio. Esta parte del parque (Oeste) es más abrupta que la que subimos ayer (Este), sobre todo el último tramo, el que va desde la cascada de la Ratera hasta el lago del mismo nombre. Allí arriba, una vez superadas las rampas más duras, el camino era una auténtica pista de patinaje sobre hielo y lo de los agujeros en las zapatillas ya no ha sido tan divertido como ayer. Al menos la meteorología ha sido benigna y solo hay que destacar algunas nubes que pasaban ladrando, pero sin morder. No hay foto que haga justicia a estos paisajes, quizás en parte porque las fotos no huelen a pinocha húmeda.

AigüestortesAigüestortesla Ratera, Aigüestortes

Aigüestortes Hoy ha llegado el resto de la panda (a los que llamaré la conexión leridana), pero como llegaban un poco tarde y nosotros queríamos empezar a andar tempranito hemos quedado a eso de las dos en un refugio que estaba un poco más abajo que el lago de San Mauricio, con la idea de que a nosotros nos pillara bajando y a ellos subiendo. Cuando hemos llegado allí una de las mesas del interior estaba ocupada por un grupillo de estudiantes de enfermería que se preparaban para un examen contándose unos a otros los pasos que hay que seguir para limpiar las partes nobles a un enfermo, muy interesante todo, pero no muy recomendable para amenizar un almuerzo. lago de San Mauricio, Aigüestortes Si no fuera porque la montaña abre el apetito no habríamos sido capaces de comernos los bocatas que llevábamos. Cuando terminábamos ha llegado la conexión leridana, compuesta por seis miembros. Nos hemos acoplado como hemos podido en el estrecho refugio y hemos terminado todos de comer tranquilamente. Para hacer la digestión hemos subido (otra vez) al lago, para sacar la foto oficial del viaje. Los leridanos, que habían llegado más tarde, se han puesto en camino hacia la ratera y los demás nos hemos vuelto a los coches. Los más campeones hemos bajado hasta el aparacamiento andando, y los menos campeones en los taxi-jeeps del parque.

Y por la noche, cena de cumpleaños en un pueblo cercano (no hubo manera de reservar mesa paras 15 en Espot) y fiesta en el hostal, que teníamos completamente ocupado. Temas que escapan al alcance de este blog y por lo tanto no tiene sentido contar.

04/11/2012. Domingo

El día ha dado para poco. He regresado a Barcelona con los mismos tres mosqueteros con los que subí hasta aquí el jueves y hemos lidiado como hemos podido con los atascos de la operación retorno. Quizás sea destacable mencionar lo curioso que es ver un horizonte lejano o un atardecer después de pasar tres días rodeados de escarpadas montañas. Que son muy bonitas, si, pero limitan un montón la visión.

 

Y con esto queda clausurado el año 2012. Para Enero de 2013 ya os puedo anunciar que saldrá a la venta mi primer libro. Diario de Indochina es la colección de entradas que escribí durante el viaje al sudeste asiático de 2009. Se podrá comprar, en principio, solo en la tienda de Amazon en formato Kindle y a un módico precio. Ya avisaré aquí cuando salga.