Llegada a Bangkok

miércoles, 14 de enero de 2009
La segunda mitad de la primera baldosa se hizo bastante pesada. Al menos pasé parte del viaje charlando con mi compañera de asiento, una chica de La Línea (Cádiz) residente en Málaga, y eso ayudó a amenizar la situación.
Una vez en Bangkok saqué dinero en un cajero y cogí el autobús (el Express 4, unos 3 €) hasta la estación de tren, que está cerca de mi hostal. Eran las 19:30 y yo había quedado con mis amiguitos de couchsurfing a las 21:00, creía que podría hacerlo… craso error. Al principio todo iba bien, autovía con poco tráfico… pero al entrar en la ciudad: el caos. El autobús llegó a la parada a las 21:00 y yo a mi hostal a las 21:15. Momento en que di por oficialmente terminada la primera baldosa (21 horas y 15 minutos de baldosa). El hostal se encuentra en una zona del barrio chino en la que todas las calles –callejones de laberínticos trazados, más bien- parecen la calle de atrás. Como un decorado de película. La habitación del hostal es bastante peculiar, se encuentra en en tramo de escalera entre las plantas 5 y 6 del hostal y tiene dos paredes, dos ventanas, cero persianas y cero cortinas. No os podéis imaginar lo que me he alegrado de haberme quedado con el antifaz del avión cuando he entrado :) . No es un ejemplo de pulcritud, pero es aceptable, y creo que por 5,50€ la noche no me puedo quejar. Bueno, el caso es que me he dado una reparadora ducha de agua fría (la única que hay) y me he ido al mercado nocturno de Lumpinee, donde había quedado con la gente de couchsurfing. He cogido el metro y me ha sorprendido gratamente; 0.45€ por un viaje en un tren bastante nuevo, limpio y luminoso. He llegado al mercado a las 22:15 y me he puesto a buscar un locutorio o cabina para llamar a alguno de mis amiguitos y me ha pasado algo curiosísimo. He preguntado a un tipo que había en la calle y me ha ofrecido su móvil para llamar. No solo eso, sino que cuando veía que yo no me entendía con la persona a la que había llamado –Honey, una chica de aquí- me cogió el teléfono y él mismo le explicó donde estábamos para que viniera a buscarme. Y todo esto bromeando con que me iba a cobrar 100 Bahts… ¡Esa gente güena de Bangkok!. He estado con Honey y Bernard –un franco-canadiense genial de 47 años que está dando la vuelta al mundo- comiendo y tomando cervezas en un lugar enorme con un escenario, muchas mesas en medio y chiringuitos de comida y bebida a los lados hasta que, a las 00:00 han cerrado y me he cogido un taxi (1,50€, y eso que el tío se ha perdido).
Y eso es todo por hoy, lamentablemente no hay fotos aún…pero no os preocupéis, que a partir de ahora prometo escribir menos y foto-documentar más. Por ahora os dejo con un texto de Sánchez Dragó, que pasó por aquí hace unos días (pinchad aquí).

1 comentario:

Rosa dijo...

Estoy por tirar el libro de las oposiciones y hacer la mochila...y esto no acaba mas que empezar! Que envidia tan cochina!!

Cuidate y aqui..seguiremos leyendo!

Un abrazo

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