Vang Vieng, hay alternativas

sábado, 14 de febrero de 2015

Como dije ayer, las ofertas de ocio en Vang Vieng han evolucionado en los últimos años. Quizás tenga que ver con el incremento de turistas asiáticos, sobre todo de Corea del Sur. Hoy hemos hecho uno de los tours de un día más populares. A las 8:30 hemos salido del centro de Vang Vieng en songthaew (una camioneta con bancos detrás). En el grupo éramos dos indios, cuatro o cinco laosianos (supongo que será porque hoy es sábado), otros tantos tailandeses y unos veinte coreanos, todos muy jovencitos.

En el viaje hasta la primera escala nos hemos hecho amigos de una pareja coreana. Nos han explicado que en Corea hay muchos programas de televisión dedicados a Laos y que por eso es un destino tan popular para ellos. Eso explica que los rótulos y cartas de muchos hoteles, restaurantes, agencias de viajes o tiendas de alquiler de motos estén en coreano. Misterio resuelto.songthaew  en Vang Vieng

A unos veinte kilómetros de Vang Vieng hemos caminado media hora para llegar hasta la entrada de una cueva por la que pasa un río. Y hemos hecho tubing (sí, lo del flotador gigante de los borrachos) media hora dentro de la cueva. Además del flotador te dejan una linterna de esas que se ponen en la frente para ver en el interior. Una experiencia muy divertida e interesante.Vang Vieng Vang ViengVang ViengVang Vieng

Hemos almorzado abundantemente y luego hemos caminado un poco más para llegar a la cueva del elefante.cueva del elefante, Vang Vieng

Luego hemos subido otra vez al songthaew para acercarnos un poco a Vang Vieng y coger los kayaks, en los que hemos hecho el resto del camino hasta el pueblo. Aquí ha sido muy útil haber hecho nuevos amigos, porque ellos tenían fundas sumergibles para los móviles y nos han sacado fotos remando.Vang Vieng Vang Vieng Vang Vieng

Bajando el río, ya llegando al pueblo, nos hemos encontrado con los bares referidos en la entrada anterior, y con los tubingneros. Aunque los bares no eran muy ruidosos ni los tubingneros muy numerosos. Parece que, efectivamente, los problemas con el desmadre extremo ya no son tan graves en Vang Vieng.Vang Vieng

A eso de las tres de la tarde hemos llegado al pueblo, con la retina llena de imágenes inolvidables y los brazos algo doloridos.

Y mañana salimos para Vientiane, la capital de Laos.

Nota: el tour lo hemos hecho con Namthip Tours (están al lado de donde se alquilan los flotadores gigantes en Vang Vieng, no tiene pérdida). Cuesta 90000 kips por persona con todo incluido (unos 10€). Muy recomendable.Vang Vieng

Vang Vieng, lo que hace la Lonely Planet

viernes, 13 de febrero de 2015

Vang Vieng es un pueblecillo laosiano más. Un lugar pequeño, relajado. Una aldea en donde los locales dedicaban la vida a cultivar arroz y a pescar en el río. Lo normal.Vang Vieng, Laos

Pero este pueblo reunía una serie de características que lo hacían especial. Por un lado se encuentra en un valle llano, rodeado de espectaculares montañas kársticas. Por otro lado está entre Luang Prabang y Vientiane, las dos ciudades más importantes de Laos, en un sitio estratégico para hacer una parada de una noche en el largo viaje entre esos dos lugares.Vang Vieng, Laos

Y era cuestión de tiempo que a alguien se le ocurriera que el río que pasaba por allí reunía las condiciones perfectas para bajarlo tranquilamente subido en un flotador gigante. Posiblemente esa misma persona pensó que sería más atractivo el paseo si pusiera bares con música a todo trapo en las orillas del río. Poco tardó, supongo yo, en darle más marcha al asunto vendiendo metanfetamina y batidos de marihuana u opiáceos. Y no creo que tardara mucho la Lonely Planet en hacerse eco de este montaje y alentar a la chavalería a venir, alegando que hacer tubing (lo del flotador) en Vang Vieng es un rito de paso fundamental del circuito mochilero del sudeste asiático.Vang Vieng, Laos

Y, naturalmente, la cosa se desmadró. Cuando yo pasé por aquí en 2009 estaba bastante mal (segunda parte de esta entrada y primer párrafo de esta), pero aun no había llegado lo peor. En las orillas del río se multiplicaron los bares que ponían la cerveza barata, la música a todo trapo y atracciones como trampolines o cuerdas para que los turistas se tiraran al río desde alturas poco recomendables cuando el fondo está lleno de rocas cerca de la superficie (sobre todo en la temporada seca). En el año 2011 se reportaron 27 turistas muertos, ahogados o por colisión con rocas. Nunca sabremos cuanto se partieron un brazo, pierna o fueron hospitalizados por intoxicación etílica, anfetamínica o de hongos mágicos. Lo que si sabemos es que en 2012 las autoridades tomaron cartas en el asunto. Cerraron casi todos los bares del río, dejando abiertos el que pertenece al jefe de la policía local y tres o cuatro más de amiguetes. También tomaron medidas y los batidos de drogas desaparecieron de las cartas de muchos restaurantes. Así que el pueblo se tranquilizó un poquito. Hoy en día hay la cantidad de neo-jipis drogados es bastante moderada y existen alternativas bastante interesantes al tubing-borrachera, como la que hicimos nosotros y que relataré en la próxima entrada.Vang Vieng, Laos

Unos días en Luang Prabang, Laos

Luang Prabang, Laos Luang Prabang es uno de esos lugares en los que uno pierde la noción del tiempo al día siguiente de llegar. Es una ciudad de apenas ochenta mil habitantes. El centro urbano fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la gran cantidad de templos budistas maravillosos que se alternan con casas y mansiones coloniales (de cuando Laos era colonia francesa). Luang Prabang está en la confluencia del río Nam Khane con el Mekong y la ciudad es fácilmente caminable en un día… o medio. Pero hay situaciones que nos lían fácilmente. Y nos dejamos liar. En un templo un novicio quiere practicar inglés y nos sentamos a charlar con él. Una exposición de fotografías de monjes meditando nos hace “perder” una hora. Alguien nos cuenta que al amanecer los monjes salen en procesión a recoger las ofrendas de los creyentes. Tú puedes alegar que eso pasa en todas las ciudades y pueblos del sudeste asiático, pero ese alguien nos puede decir que no es igual, que en Luang Prabang es especial. Y decidimos quedarnos un día más para verlo. Y eso hace que uno viva otro día en Luang Prabang, con todas sus fases.

Al amanecer los monjes salen de los templos a recoger alimentos y bendecir a aquellos que se los dan. Desafortunadamente este ritual se ha vuelto tan popular entre los turistas que la cantidad de gente sacando fotos, algunos incluso con flash, entorpece el paso de los monjes. Nosotros tratábamos de verlo y fotografiarlo desde lejos, como aconseja el sentido común, pero no pudimos dejar de sentir vergüenza ajena e incluso algo de ira contra los que estorbaban.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Por la mañana las calles se van llenando de turistas y puestos de zumos y bocadillos a medida que sube la temperatura. Las callejuelas son el mejor refugio para las horas de más calor. La sombra de los árboles frutales rebaja la temperatura y nos permite seguir caminando y descubriendo templos y rincones.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Al caer el sol comienzan a colocarse los puestos del mercado nocturno en la calle principal. Desde las faldas del monte Phu Si se puede disfrutar del ajetreo de las tenderas montando sus carpas rojas o azules y colocando el género que luego bajamos a ver y desear. El regateo aquí es un arte en el que no somos muy duchos, pero no es necesario, pues los precios son altos para ellos y bajos para ti, de modo que aunque no sepamos regatear cualquier negociación termina con un win-win.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos Luang Prabang, LaosLuang Prabang, LaosLuang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Ya de noche regresamos al guesthouse y, si tenemos suerte, es el día en que la sobrina de la dueña cumple 17 años. El guesthouse está de fiesta y la dueña, vestida de gala, nos ofrece vino, pinchos, pasteles y tarta de cumpleaños. Y así termina un día, o la mezcla de muchos días, en Luang Prabang.Luang Prabang, Laos Luang Prabang, Laos

Dos días bajando el Mekong

martes, 10 de febrero de 2015

Ayer nos quedamos contando como cruzamos la frontera y entramos en Laos. Una vez en Huay Xai desayunamos tranquilamente y compramos los billetes para viajar en el barco-lento hasta Luang Prabang (220000 kips, unos 25 euros). Cuando bajamos al embarcadero eran las once y cuarto y ya había tres o cuatro barcos llenos de turistas. Seguramente algunos llevaban allí esperando desde temprano porque en las guías dice que el barco sale a las ocho de la mañana. Nosotros tuvimos la suerte de que fuimos los primeros en entrar en un barco vacío, con lo que pudimos elegir sitio. Además la suerte fue doble, porque había sitios con mesita (como en los trenes), cosa que no tienen todos los barcos. Los del barco de al lado nos miraban con envidia.barco lento de Huay Xai a Luang Prabangbarco lento de Huay Xai a Luang Prabang

La suerte no podía ser completa. Los borrachos del barco, que eran una pareja holandesa maloliente y cuatro o cinco jovenzuelos de procedencias variadas, se colocaron justo detrás de nosotros y comenzaron a beber cervezas nada más sentarse. A las doce y media el barco se puso en marcha y comenzó la bajada del río. Los borrachos no se portaron demasiado mal y pudimos disfrutar de una plácida travesía contemplando los paisajes.barco lento de Huay Xai a Luang Prabang barco lento de Huay Xai a Luang Prabang barco lento de Huay Xai a Luang Prabang barco lento de Huay Xai a Luang Prabang

Llegamos a Pak Beng a las seis y cuarto. Junto con nuestro inseparable amigo tailandés y una pareja de españoles subimos a la calle principal (y única) del pueblo a buscar alojamiento. Juliana y yo encontramos una habitación libre en el mismo sitio en el que me quedé hace seis años. Era un antro de maderos mal unidos y una cama gigante que apenas dejaba sitio para poner las mochilas. El baño, como era de esperar, era compartido. Todo por 60000 kips (unos 6,50€). Por si alguien quiere quedarse en este lugar, posiblemente lo más barato de Pak Beng, os indico que se llama Phoy Lathda guesthouse, y se llega subiendo la cuesta desde el barco y, una vez en la calle principal, girando a la izquierda. El sitio está a la izquierda, pasado el restaurante indio. De nada.Pak Beng, Laos Phoy Lathda guesthouse, Pak Beng, Laos

Hoy nos hemos levantado temprano para que no se nos escapara el barco, que supuestamente salía a las ocho de la mañana. Ya sabíamos que no, pero por si acaso. Esta vez no nos ha tocado barco con mesas, pero tampoco estábamos mal. Los borrachos se sentaron lejos y al estar en las primeras filas apenas se oía el motor del barco. Ha sido otra jornada plácida carente de anécdotas reseñables y antes de las cuatro estábamos atracando en el embarcadero de Luang Prabang, que ahora está en las afueras del pueblo, a unos 10 km. del centro (antes los barcos te dejaban en el mismo centro).Pak Beng, Laos barco lento de Huay Xai a Luang Prabang barco lento de Huay Xai a Luang Prabang barco lento de Huay Xai a Luang Prabang afueras de Luang Prabang

El negocio está en que cuando subes la orilla y llegas a la carretera te encuentras con decenas de tuk-tuks que te cobran 20000 kips (más de 2€) por persona para llevarte al centro. Otra vez nos hemos juntado con la pareja de madrileños y el tailandés (que venían en otro barco) y hemos pasado de los tuktukeros. Hemos caminado unos 700 metros hasta la carretera principal, donde nos ha parado uno que nos ha llevado al centro por 10000 kips cada uno.Luang Prabang

En el “gueto mochilero” de Luang Prabang nos hemos encontrado con muchos carteles de “lleno” y muchos sitios caros. Nos hemos separado de los españoles y nos hemos alejado un poco, hasta encontrar una habitación estupenda con tele y toallas formando un corazón en la cama por 120000 kips (unos 13€) en el Jaliya guesthouse. Y así hemos aterrizado en Luang Prabang, ciudad a la que dedicaremos la próxima entrada.

Hacia la frontera laosiana

lunes, 9 de febrero de 2015

Ayer desayunamos con Lucy y cogimos el bus de las 14:30 para Chiang Khong (bus “directo” VIP con azafata, agua y galletitas, 275 bahts, 7,50 €). Llegamos pronto a la estación porque creíamos que el bus salía a las 13:00, y eso nos salvó el día, porque compramos dos de los últimos billetes. El autobús iba lleno.casa de Lucy en Chiang Maibus Chiang Mai-Chiang Khong

Llegamos a Chiang Khong cerca de las ocho de la noche y caminamos desde la “estación de autobuses” al centro (no está lejos y necesitábamos estirar las piernas). Caminamos con una pareja italiana y un mochilero tailandés muy jovencito que había ido charlando con Juliana en el bus. Llegando al centro los italianos se quedaron en un hostal que nos pareció caro y nosotros seguimos hasta encontrar un sitio más acorde a nuestro presupuesto. Al ser tan tarde estaba casi todo lleno y no encontramos mucho donde elegir. Al final nos quedamos en un lugar bastante decente con baño y agua caliente por 350 bahts (unos 10 €).Chiang Khong

Esta mañana, temprano, cumplimos con el extraño proceso de cruzar la frontera. Me explico. Chiang Khong está en la orilla tailandesa del río Mekong. Justo enfrente, en la orilla laosiana, está Huay Xai. Antes se cruzaba de un pueblo a otro en barquitas, pasando por los controles fronterizos junto a la orilla de cada lado para salir de un país y entrar al otro. Todo muy lógico.

Sin embargo hace un par de años construyeron un puente a unos 10 kilómetros río abajo y ahora los puestos fronterizos están a ambos lados del puente. Así que hemos tenido que coger un songthaew (un autobús local que es una pick-up con bancos corridos en la parte de atrás) para ir de Chiang Khong al pie del puente, pasar el control fronterizo de Tailandia,  pagar un autobús (totalmente absurdo, pero obligatorio) para cruzar el puente, esperar junto con mucha gente muy nerviosa a que llegara el bus, subir y bajar del bus, hacer dos colas diferentes en el control fronterizo laosiano, pagar los 30$ de la visa para Juliana y los 35$ de la mía, discutir con los tuktukeros laosianos un precio razonable para ir hasta Huay Xai y hacer el trayecto hasta Huay Xai. De este modo uno tarda casi dos horas y media en ir de un pueblo al de enfrente (literalmente). Esta no deja de ser un modo de sacar unos euros extra a los turistas, que tenemos que pagar por cada tuk-tuk o autobús mucho más que los locales, y eso no me parece mal. Al fin y al cabo para ellos ese dinero vale mucho más que para nosotros, y estamos en su casa. Pero, como puntualizaba un danés que nos encontramos no-sé-donde, “tres euros no es nada, pero lo malo es que nos roban nuestro tiempo”.puesto fronterizo tailandés, Chiang Khong puente sobre elMekong entre Chiang Khong y Huay Xai

Y mañana os cuento el viaje de dos días en barco-lento de Huay Xai a Luang Prabang (con escala en Pak Beng). Pero antes os comento que, como Laos fue colonia francesa durante mucho tiempo… ¡Aquí hay pan!

Hay pan... ¡estamos en Laos!